lunes, 26 de septiembre de 2011

La Ciencia y Dios

Desde hace ya mucho tiempo no tengo ningún tipo de creencia religiosa. Pasé del cristianismo en la niñez al agnosticismo en la adolescencia y el ateísmo en la postadolescencia, al mismo tiempo que mi interés por la ciencia fue incrementando. Mucha gente me ha preguntado si hay alguna relación en mi caso sobre mi ateísmo y mi condición de científico y alguna hasta ha escuchado la respuesta. En cualquier caso sí que la hay y he decidido escribir un artículo al respecto. Como es un artículo largo lo he colgado también en mi web y os lo podéis bajar en distintos formatos (pdf, odt, kindle).


La Ciencia y Dios
Daniel Manzano Diosdado
Instituto Carlos I de Física Teórica y Computacional, Universidad de Granada y
Institut für Teoretische Physik, Universitat Innsbruck.

Introducción.

El concepto de Dios y de la vida después de la muerte ha acompañado al ser humano durante milenios. Estas ideas han evolucionado durante la historia, comenzando con las religiones multiteístas y derivando en las religiones monoteístas, que son las más extendidas en el mundo occidental (cristianismo, islamismo y judaísmo). Por otro lado en las últimas décadas ha habido un crecimiento importante del ateísmo como opción religiosa (o como opción frente a la religión) [1]. Esto en parte puede deberse a la extensión del conocimiento científico al público general gracias a medios tales como la televisión o internet.

La primera cuestión a preguntarse al respecto es si realmente hay algún tipo de correlación entre el ateísmo y la ciencia. En 2007 un estudio sobre religión [2], reveló que el 37.6% de los científicos naturales de EEUU (incluyendo como tales a físicos, químicos y biólogos) definen sus creencias como “no creo en Dios” y un 29.4% las definieron como “no se si hay un Dios y no creo que haya manera de saberlo”. Este dato contrasta mucho con una sociedad, la norteamericana, donde sólo un 14% de la población no cree en Dios. Es evidente que sí hay correlación entre ateísmo-agnosticismo y ciencia.

Desde un punto de vista histórico también es evidente que la ciencia puede afectar al pensamiento religioso. Dos ejemplos son las revoluciones de Galileo y Darwin sobre el modelo Copernicano y la evolución de las especies mediante la selección natural. Estas dos revoluciones científicas contradijeron la doctrina religiosa oficial de su momento y lugar y forzaron un cambio en la misma. Actualmente la mayoría de los creyentes del mundo occidental no consideran que haya enfrentamiento entre estos hechos científicos y la idea de Dios. No es descartable que nuevos descubrimientos futuros vuelvan a modificar la doctrina religiosa, aunque es muy improbable que haya en el futuro próximo un descubrimiento que afecte directamente a la idea de Dios en si.

Un hecho sobre el debate ciencia-Dios es la falta de resultados empíricos. Aunque históricamente ha habido muchos hechos paranormales que se han asociado a distintas deidades (también llamados milagros), estos son siempre no concluyentes. Es sabido que estos hechos ocurrían con más frecuencia en el pasado, cuando no había manera de documentarlos, que en la actualidad. Muchos milagros han sido descartados por el conocimiento científico, como el de la Sábana Santa que es de construcción medieval y no pudo ser por lo tanto el sudario de Jesucristo [3]. Creo que es obvio que el concepto de Dios no puede ser considerado un hecho, sino en todo caso una teoría con la que explicar hechos tales como la existencia del universo.

Dios como teoría científica. Falsabilidad.

En el campo de la filosofía de la ciencia ha habido una intensa investigación para determinar cuando una teoría puede ser considerada científica. Aunque sigue siendo un campo abierto en la actualidad el criterio más usado en la actualidad sigue siendo el falsacionismo de Karl Popper [4]. Este criterio se esta usando en la actualidad, por ejemplo, en el debate sobre si la teoría de cuerdas debe ser considerada o no una teoría científica [5].

El falsacionismo se basa en la idea de que es imposible verificar la veracidad de una teoría científica, pero sí es posible refutarla. Así una teoría debe hacer predicciones claras que puedan ser comprobadas experimentalmente y así refutarla en caso de ser incorrecta. Mientras los hechos experimentales estén en acuerdo con las predicciones de la teoría esta se debe considerar provisionalmente correcta. Un solo hecho experimental que contradiga la teoría llevaría a la revisión de esta misma.

Es evidente que por el método falsacionista la idea de Dios nunca podrá ser considerada científicamente válida. Es evidente que partiendo de la hipótesis de que hay un ser superior y omnipotente no se puede concluir ningún efecto, pues todo estará a merced de la voluntad de este. Cualquier hecho empírico se podrá ajustar a esta teoría, como se hizo ya con el copernicanismo o el darwinismo y esta idea es de por si no falsable. Esto hace que la idea de Dios en si no pueda ser considerada científica.

Ateismo y agnosticismo, la Tetera de Russel.

Un argumento muy usado en la actualidad sobre el ateísmo y la ciencia es el siguiente: “Ya que no está probada la existencia de Dios, pero tampoco la no existencia, la postura científicamente correcta es el agnosticismo. Hay que mantenerse sin sacar conclusiones hasta que haya más argumentos en un sentido u otro.”

Este argumento ya fue fuertemente rebatido por Bertrand Russel en su famoso artículo “¿Hay un Dios?” [6]. su argumento se resume en el siguiente párrafo del artículo: “Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiado pequeña como para ser vista aún por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías. Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia sería un signo de excentricidad, y quien dudara merecería la atención de un psiquiatra en un tiempo iluminado, o la del inquisidor en tiempos anteriores.”

A modo de sátira recientemente se han creado otros seres o dioses cuya existencia no puede ser refutada, como el Monstruo Volador Espagueti o el Unicornio Rosa Invisible [7], en los cuales nadie cree. Es evidente que la imposibilidad de probar la no existencia de algo no es motivo para la mayoría de la gente para mantenerse en el escepticismo, no es lógico hacer una excepción con el concepto de Dios en si.

La prepotencia del ateísmo.

También es usado en contra del ateísmo el argumento de la mayoría: “Ya que la inmensa mayoría de la población humana cree en algún tipo de Dios los ateos son prepotentes por creer que todos los demás están equivocados”.

Este argumento es muy fácilmente refutable, ya que es de sobra conocido que la verdad no es democrática. Si algo es cierto o no no es algo que sea decidido por la mayoría, sino por la realidad en si. A lo largo de la historia hay infinidad de ejemplos de creencias mayoritarias que fueron posteriormente refutadas. Durante mucho tiempo la mayoría de la población creía que la tierra era plana y no esférica y eso no hacía este hecho cierto. No es razonable considerar a gente como Eratóstenes o Galileo prepotentes por pensar en contra de la opinión de la mayoría, en todo caso fueron visionarios.

Vida después de la muerte.

Un ingrediente común a casi todas las religiones teístas es la creencia en una vida posterior a la muerte física. Esto se basa en la idea de separación de la conciencia del cuerpo físico que se produce después de la muerte. Esta idea es muy difícil de sostener debido a los últimos avances de la neurociencia que claramente indican que la conciencia se encuentra en el cerebro. Es bien sabido que modificaciones de la estructura física del cerebro llevan a modificaciones en la conducta de las personas, por lo que es evidente relaciona la conciencia con el cerebro.

La cuestión de una conciencia sin cerebro o ajena al este es difícilmente sostenible. Si la conciencia no es el cerebro en si habrá que cuestionarse porqué se ve afectada por este, y si es el cerebro es difícil creer que pueda seguir existiendo tras la desaparición de este. Más sencilla es la explicación de que la consciencia es un producto del cerebro y desaparece cuando desaparece este.

Referencias.
[2] E.H. Ecklun y C.P. Scheitle. Religion among Academic Scientists: Distinctions, Disciplines, and Demographics. Social Problems 54, 289 (2007).
[3] Damon, P. E.; D. J. Donahue, B. H. Gore, A. L. Hatheway, A. J. T. Jull, T. W. Linick, P. J. Sercel, L. J. Toolin, C. R. Bronk, E. T. Hall, R. E. M. Hedges, R. Housley, I. A. Law, C. Perry, G. Bonani, S. Trumbore, W. Woelfli, J. C. Ambers, S. G. E. Bowman, M. N. Leese, M. S. Tite. Radiocarbon dating of the Shroud of Turin, Nature 337, 611 (1989).
[4] Logik der Forschung. Karl Popper. (1934).
[5] The Touble with Physics. Lee Smolin (2007).
[6] Is there a God? Bertrand Russell, (1952).


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El mayor genio de la historia

Una vez concluida la encuesta del blog podemos ver que Isaac Newton es considerado por mis lectores como el mayor físico de toda la historia, seguido de cerca por Albert Einstein. En mi opinión es una decisión acertada, ya que aunque Einstein fue un gran físico no llega al nivel del genio de los genios. De hecho en mi opinión Newton no es sólo el físico, sino también el científico en general más importante de la historia. Dejo la explicación de manos del gran Isaac Asimov:

A veces me preguntan cuál fue el científico más importante de la historia. Si me preguntan cuál fue el segundo más importante, me veo en problemas, porque tengo que decidir entre Albert Einstein, que desarrolló la Teoría de la Relatividad, Watson y Crick, que comprendieron la estructura del ADN, Darwin, que descubrió la evolución… Pero cuando me preguntan por el más importante, la respuesta es muy simple: Isaac Newton. Newton descubrió la gravedad, inventando de un plumazo la mecánica celeste y explicando los causas aún desconocidas de muchos fenómenos de la astronomía y la física. Newton inventó el cálculo integral, creando así las matemáticas avanzadas. Newton creó y perfeccionó el cálculo infinitesimal. Newton descubrió la propagación de las ondas, dando origen a la acústica. Newton fundó la óptica, descubriendo la descomposición de la luz. Newton inventó el telescopio reflector. Newton inventó el sextante. Newton es el fundador de la ciencia moderna. Sin él, el mundo que conocemos no hubiese existido nunca.