miércoles, 31 de octubre de 2012

La Universidad de Granada dejará de pagar a sus investigadores el mes de Diciembre

Hoy he recibido un mail de la Asociación de Jóvenes Investigadores de Granada, acerca de una reunión que ha habido entre esta asociación y la Universidad de Granada (UGR). El tema era espinoso, la UGR ha recibido un mail del Ministerio de Educación anunciando que a los investigadores nos tienen que descontar el 1/14 de nuestro sueldo antes del fin de año. Eso implica que en Diciembre cobraremos entre 100 y 200 euros, según sea el salario. 

La medida va en la misma dirección de la eliminación de la paga extra a los funcionarios, aunque nosotros no somos funcionarios ni tenemos paga extra. Así pues el mes de Diciembre no pagaremos alquiler, no comeremos, no haremos nada, al fin y al cabo parece que el salario no lo necesitamos. También hay que considerar que muchos de los trabajadores de la universidad, como yo mismo, vivimos en el extranjero con el consecuente gasto extra que esto implica. 

La Universidad de Granada se excusa en que es una decisión del gobierno central y no suya, pero tampoco ha hecho nada para convencer al gobierno de que no la aplique. Se le ha comunicado que este Real Decreto entra en conflicto con la Ley de Subvenciones, y que eso permite impugnarlo. Sin embargo, la UGR no ha mostrado una clara intención de pelear por los derechos de sus investigadores.  

Se supone que este dinero que nos dejan de pagar ahora, se devolverá en forma de planes de pensiones en 2014. Claro está, esto es complicado para los que no somos funcionarios, que no sabemos si quiera donde estaremos dentro de un año. 

Lo único que la Universidad nos ha ofrecido ha sido adelantar parte del salario, 1500 euros, descontándolo de los siguientes cinco salarios. ¿El problema? Pues que muchos no estaremos cinco meses más trabajando ahí, por lo que es complicado que nos lo adelanten. Imposible, de hecho. 

Aparte de resignarnos, ¿qué podemos hacer? A mi se me ocurren un par de cosas. 

- Seguir animando a la UGR a impugnar el decreto. Somos sus trabajadores y debería dar la cara por nosotros, sobre todo si quiere que sigamos siéndolo. 

- No ir a trabajar ese mes. Me parece lo lógico si no nos pagan, ¿no? Como en realidad pueden decir que sí nos han pagado hay una opción legal, al menos en mi caso, declararme en huelga. Ya si quieren que me descuenten más de esa nómina que no me van a pagar. 

- No usar la afiliación de la UGR si no es necesario. Ejemplo: Yo tengo ahora 4 artículos en proceso de publicación, evidentemente todos usan la afiliación granadina. Ahora bien, tengo intención de enviar algún otro justo después de navidad, cuando ya no seré trabajador de la UGR. Lo lógico es que aún usara mi actual afiliación, ya que aunque entonces tendré otro pagador el trabajo se ha hecho principalmente mientras he trabajado en Granada. Por otro lado no tengo ninguna obligación, y si la universidad no da la cara por mi no entiendo que deba yo beneficiarla de ninguna manera, si no es imprescindible. No es algo importante, pero simboliza claramente lo que uno piensa de la universidad en cuestión. 

- Protestar, sin duda, aunque esto es bastante difícil al ser un colectivo tan pequeño. 

- Huir del país. Eso ya lo tengo planeado.

jueves, 25 de octubre de 2012

Señores periodistas, por favor, citen los artículos

Es evidente que la ciencia es algo que nos interesa a todos. Recientemente ha salido la Encuesta de la Percepción de la Ciencia, con resultados muy interesantes. El interés por la ciencia ha aumentado un 19% desde 2010, un 40% entre los más jóvenes. Es un gran resultado en mi opinión e imagino que internet, los blogs de divulgación y el aumento de noticias de ciencia en los periódicos tiene mucho que ver. 

Por otro lado hay algo que a muchos periodistas de temas científicos se les pasa y es tremendamente sencillo. Habréis notado que he mencionado una encuesta, con hacer click en el enlace la podéis ver, comprobar, leer y sacar vuestras conclusiones. Es algo que a mi me ha costado 3 segundos hacer, y al lector le ahorra un buen rato de buscar, sobre todo dependiendo del tema. Algunas cosas no se encuentran nunca. 

Un ejemplo, hoy ha salido esta noticia en La Razón




Ni un enlace, referencia o algo que nos indique donde se han publicado estas agudas conclusiones. Si no quieren enlazar, porque es un esfuerzo sobrehumano, pues vale, pero que den la referencia. Los estudios científicos se publican en revistas científicas, con revisión por pares que tratan de asegurar la fiabilidad de los estudios. Si el estudio está publicado, que mencionen la revista, el número, la página y el año. No es tan difícil. Así podemos ir a la revista y comprobar qué es lo que realmente dicen. Si el estudio no está publicado no pasa nada por esperar a que lo publiquen. La prisa por ser el primero en hablar de un tema es bastante peligrosa en cuestiones científicas, porque se termina dando publicidad a muchos temas sin fundamento. Esperando un poco se asegura que el estudio tiene un cierto nivel de calidad. Sobre el tema de las publicaciones y la revisión por pares ya hablamos en este otro post

Cosas que no sirven como referencia: 

- Un científico de la Universidad de Estocolmo. 
Imagino que habrá muchos en esa universidad, al menos di el nombre. 

- El profesor Maentylae. 
Vamos mejor, sabemos el nombre, pero eso no quiere decir que su estudio sea fácil de encontrar. Es posible, incluso, que no esté publicado y os lo haya colado a los periódicos. Lo que no es de recibo es que se escriba mal el nombre, imposibilitando el que se encuentre al individuo. En este caso es el Profesor Mäntylä

- Publicado en la revista Psychological Science. (La Nación).
Seguimos mejorando, pero aún no es adecuado. Básicamente aún tenemos que encontrar la web de la revista, poner el nombre (el correcto, no el que sale en la noticia) y buscar. En este caso, a día de hoy no encontraremos nada, podéis probar. 

El problema concreto aquí es que el artículo está aceptado, pero no publicado como dicen algunos periódicos. Si se mira la web del profesor sale en su lista de publicaciones. 

Recent publications
Mäntylä, T. (in press). Gender differences in multitasking reflect spatial ability.Psychological Science.


Donde, "in press", significa que ha sido aceptado para publicarlo, pero aún no está disponible. Sinceramente, podrían esperar un par de semanas a que lo esté para que todos podemos verlo, y comparar las conclusiones del artículo con lo que se dice en el periódico. 

Eso es todo. Enlazar es una gran herramienta que nos da internet, y citar es una cuestión de sentido común. 

viernes, 19 de octubre de 2012

Neurociencia. Capítulo III.

Aquí termina el relato Neurociencia, del libro Spintrónica. Viene del Capítulo II.




Neurociencia
Capítulo III

- ¿Una copa de champán?

Pietro miró al señor Gordon y afirmó. ¿Por qué no? Estaban de celebración al fin y al cabo.

- Nunca dudé del éxito de nuestra colaboración. -Dijo el jefe mafioso.

"Mentiroso", pensó Pietro. "Dudas ahora mismo, por eso me has traído aquí. Incluso después de que ya hayas ganado más de un millón de dólares gracias a mí."

- Yo tampoco. -Respondió, y sonrió.

En la televisión se veía una actualización constante de la bolsa. Walter lo miraba distraídamente, aunque todos sabían que no tenía ni idea de lo que significaba ese baile de cifras. Seguía con su apariencia de joven rebelde, cosa que a su padre no parecía importarle ese día. Ese era el día en que se convertiría en el hombre más rico del mundo. Nada podía molestarle.

- ¿Cuánto hemos invertido finalmente? -Preguntó Pietro.

- Un par de millones. - Le respondió Gordon. Era mentira, claramente. Habían invertido todo lo que tenían, pero cuanto menos le dijeran, menos beneficios tendrían que compartir.- En cuanto el gobierno empiece a comprar seremos inmensamente ricos, Pietro. ¿Quién te lo hubiera dicho?

Pietro ya no se enfadaba. La prepotencia de los analfabetos mafiosos había dejado de afectarles. Incluso a Walter lo soportaba. El sentir que ya nunca más tendría que tratar con ellos le tranquilizaba enormemente. En menos de una hora, podría largarse de esa maldita ciudad y empezar de nuevo. Una jubilación tranquila en una isla propia era un sueño que tranquilizaba a cualquiera.

- ¿A qué hora has previsto que empezarán a comprar? -Preguntó Walter. Parecía como si tuviera una cita y quisiera irse lo antes posible. -

- En unos 10 minutos. -Respondió Pietro.

El joven parecía molesto con la espera. No comprendía la magnitud de la operación que estaban llevando a cabo. Realmente, pensó Pietro, hacía tiempo que no comprendía nada de nada.
Pietro se levantó un momento de la silla. La espera se le hacía pesada. No eran nervios lo que sentía, sabía perfectamente lo que iba a ocurrir, pero quería salir de allí cuanto antes. Empezar su nueva vida. Pensó en excusarse un momento, pero luego lo descartó. El señor Gordon no lo iba a dejar salir así porque así, estaba allí a modo de rehén. Hasta que la operación no se hubiera completado y el dinero se hubiera materializado tenía que permanecer allí, así conseguían los mafiosos no ser estafados por sus propios neurocientíficos. Realmente no estaba seguro de si tendrían planeado también matarle en caso de que la operación saliera según lo previsto, así era como los mafiosos evitaban ser traicionados. En cualquier caso poco importaba ya.

- Ya empiezan. -Dijo Gordon.- Parece que suben las acciones.

"Poco durará", pensó Pietro. Y no se equivocaba. Enseguida las acciones empezaron a teñirse de rojo. Todas y cada una de las empresas en las que habían invertido empezaron a caer en picado. En menos de una hora habían reducido su valor a prácticamente nada. El jefe mafioso estaba rojo de ira.

- ¿Cómo es posible? -Preguntó a Pietro.- Dijiste que lo tenías todo bajo control.
Parecía que ni siquiera respiraba. Pietro, por otra parte, estaba más tranquilo que nunca. Se le veía disfrutar con el asunto.

- También te dije que la cirujía no se podía hacer sin dejar marcas. Decidiste no creerme cuando te decía la verdad y hacerlo cuando te mentía. Te pudo el ego, como siempre.
El mafioso no podía creerse lo que pasaba. Quería respuestas, pero el odio fue más fuerte. Se dirigió a su mesa y sacó una pistola, apuntó a Pietro, pero no disparó.

- Walter. Hazlo tú. -Dijo. - Ya es hora de que mates a alguien.

Walter se levantó de la silla en la que estaba sentado y fue al lado de su padre. Este le entregó la pistola.

- Hazlo en la frente, o si lo prefieres primero en el estómago. No es malo que sufra.

El joven apuntó a Pietro a la cabeza, pero no disparó. Algo le impedía apretar el gatillo. Una sensación en el estómago no le dejaba casi ni respirar. A lo mejor no tenía madera de matón.

- Walter, no dispares. -Dijo Pietro. - Baja el arma, y si tu padre intenta atacarme o avisar a alguien dispárale.

El joven obedeció. Tenía la mirada vacía, como si no fuera él mismo, de hecho no lo era. Ya no tenía voluntad.

- ¿Cómo es posible? -Dijo el señor Gordon. Aunque a estas alturas ya comprendía lo que pasaba.

- Te dije que era un gran neurocirujano. No puedo operar sin dejar marcas, pero da igual si nadie se para a observar. Walter, enséñasela.

El joven se levantó la melena y mostró una cicatriz enorme en la nuca. Su padre no pudo evitar una mueca de asco. Su hijo ya no existía, se había convertido en un zombi a las órdenes de uno de sus subordinados. No había manera de describir el odio que sentía en ese momento.

- ¿Y por qué? -Preguntó a Pietro, aunque la respuesta era obvia.

- Podría decir que no me dejaste otra opción, aunque sería mentira. La respuesta es más que obvia, por dinero. Hay maneras de manipular la bolsa, que no requieren cirugía, como llegar a un acuerdo con el político que controla la inversión pública. Si además haces creer a unos idiotas con dinero que unas acciones van a subir, haciéndoles invertir y realmente subirlas, las vendes al alza y luego las recompras a la baja, ganas mucho dinero. Puedes consolarte con el hecho de que el gobierno también ha ganado mucho dinero gracias a ti, tu dinero. Te has convertido sin saberlo en un gran patriota.

El mafioso no paraba de mirar a su alrededor. Estaba buscando una manera de escapar, de reducir a su hijo y acabar con esa sanguijuela. No se le ocurría nada que no terminara con su propio hijo disparándole, su propio hijo. Esa no es manera de morir, pensó.

- ¿Y cómo has sabido que no te dispararía? - Preguntó para ganar algo de tiempo.
Pietro lo miró y no tuvo necesidad de responder. El cómo estaba claro. Walter le había sedado en algún momento y hecho un mapa cerebral. Así era como sabían en qué acciones iban a invertir exactamente. "Mierda", pensó el mafioso. Comenzó a pensar en todas las posibilidades que tenía, como gritar para que entraran los guardias o tratar de reducir a Walter. Era inútil, lo que fuera a hacer Pietro ya lo sabía antes que él mismo. Ahora sentía la impotencia que había causado en tantos hombres, no ser dueño de tus propias decisiones mientras estás al borde de la muerte es una sensación horrible. Finalmente se resignó, no había nada que hacer.

- ¿Y qué vas a hacer ahora? -Preguntó con desgana.-

- Vivir la vida lejos de aquí. Lejos de vosotros sobre todo. Volveré a hacer ciencia, imagino. A lo mejor escribo un libro contando como te estafé.

- No podrás huir eternamente. -Le espetó el mafioso furioso.- Tarde o temprano alguien te encontrará. Si no soy yo, será otro.

Pietro respiró. Eso era cierto, era demasiado rico y tenía demasiados enemigos, pero al menos tenía una posibilidad. Tampoco nadie tenía que enterarse de lo rico que era, eso al menos reducía el riesgo.

- Walter, reduce a tu padre. -Dijo.

El joven obedeció y golpeó a su padre con la culata de la pistola en la cabeza. El mafioso calló al suelo inconsciente.

- Walter, ahora voy a salir. Esperarás aquí al lado de tu padre, cuando se despierte le dispararás en la cabeza. Si no despierta hazlo igualmente.

Por un momento dudó. ¿Era todo esto necesario? Era claro que sí, no debían quedar testigos, y mucho menos enemigos. No estaba acostumbrado a esto, pero aún así no le costaba tanto como había pensado, se ve que tanto trato con mafiosos le estaba costando la moral.

- Walter. Después de disparar a tu padre te dispararás a ti mismo. En la boca, apuntando al cerebro.
Sin duda en la autopsia le verían la cicatriz, pero cuanto menos cerebro quedara menos podrían saber. A lo mejor ni le hacían autopsia, a fin de cuentas un asesinato entre mafiosos, aunque fueran padre e hijo, no era tan raro. En cualquier caso esta era la mejor opción.

Pietro dejó a Walter y su padre inconsciente y salió. Los guardaespaldas no le pusieron resistencia. Lo previsto era que saliera después de la operación, así que no hicieron nada. En cuanto llegó a la calle escuchó dos disparos, seguidos. Parece que no le golpeó tan fuerte al viejo, pensó. Le sorprendió no sentir nada en absoluto. "Bueno, mi cerebro es como es y no puedo hacer nada para cambiarlo", pensó.

 Fin del Relato



Y hasta aquí todo. En breve volverán los post divulgativos a este humilde blog. Sólo decir que si os ha gustado el relato siempre podéis comprar el libro, está en formato EPUB en lulu.com y cuesta sólo 2.50 euros. Son seis relatos, incluyendo este, sobre neurociencia, inteligencia artifical, computación cuántica y otros temas científicos. También, si os gusta mucho, no dudéis en publicitarlo, eso siempre motiva a la hora de escribir más. 

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Este texto forma parte del libro, Spintrónica, obra de Daniel Manzano Diosdado.  Tiene una licencia Creative Commons Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.0 Unported License. Esto viene a decir que sois libres de copiarlo, distribuirlo o prestarlo, sin interés comercial ni obra derivada, siempre que se cite al autor. Más información sobre la licencia: http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/

martes, 16 de octubre de 2012

Neurociencia. Capítulo II


Aquí continúa el relato, Neurociencia, del libro Spintrónica. Viene del Capítulo I. (Sigue en el capítulo III)


Neurociencia
Capítulo II

La noche era bastante fría, pero agradable. Pietro miró al cielo y se sintió más joven por un momento. Estaba todo lleno de estrellas. En la ciudad rara vez se paraba uno a mirar las estrellas, y nunca se veían tantas. Debería buscarme algo en las montañas para mi jubilación, pensó. Entonces, un golpe en el brazo lo devolvió a la cruda realidad. Había que seguir andando.

Ciertamente hacía mucho frío. Los hombres que Walter había llevado a la operación parecían no sentirlo o lo disimulaban muy bien, pero sin duda hacía mucho frío. Bastante por debajo de cero. Iban andando por un pequeño camino en los Alpes Suizos, por donde se suponía llegarían a la casa donde estaba el objetivo de vacaciones. Cuando Pietro escuchó el destino lo comprendió todo mejor, no eran vacaciones, estaba de reestructuración. Ese era el motivo por el cual sólo tenía un guardaespaldas, cuanta menos gente supiera en qué había consistido la reestructuración más segura sería esta. Dado el sitio, probablemente consistiría en una serie de deportes de riesgo, aunque todo era posible, a lo mejor  estaba en la cabaña estudiando física cuántica. El principal problema era no saber cuánta gente habría. Había que evitar un baño de sangre a toda costa.

En los últimos tres días todo había sido una locura. Walter se mudó a su apartamento para trabajar en los detalles de la misión, aunque su ayuda fue peor que inútil. Sus conocimientos sobre tácticas de guerrilla eran tan limitados como sus conocimientos científicos, pero quería participar de todas las decisiones. Por suerte, entre los hombres que su padre les había asignado estaba Jordan, el jefe de operaciones. Él se encargó de diseñar el plan táctico mientras Pietro analizaba el mapa cerebral completo del guardaespaldas. En él se encontraba bastante información muy útil, aunque no toda. El mapa fue tomado antes de embarcar en las vacaciones, o la reestructuración, cosa que él no sabía. Tampoco sabía donde sería, así que esa información tuvo que venir por otra vía. Sin embargo, sí sabía que sería en una pequeña cabaña, que tenía que llevar ropa de abrigo y botas de montaña. A partir de ahí deducieron que la mayor parte de la vigilancia la haría desde fuera de la cabaña, o desde el tejado tal vez. También sabían que armamento tenía, un rifle semiautomático y una pistola.  En caso de dar la alarma llegarían los refuerzos en menos de 10 minutos en helicóptero.

A Pietro le seguía fascinando estudiar un mapa cerebral. Había ahí tanta información, la mayoría de la cual estaba oculta incluso para el sujeto. Para este no tuvo mucho tiempo, pero aún así dedicó unas horas a analizar su pasado más lejano. Traumas de la niñez, fobias, antiguos amores, todo aparecía claramente si sabías donde mirar. La información más antigua era la más clara siempre. Nunca se sabía cuando podía ser necesaria.

El grupo avanzaba muy lentamente. El camino por el que subían estaba cerrado al paso de vehículos, pero se veían las marcas de un todoterreno, probablemente el que había llevado al político arriba. Jordan iba varios metros por delante comprobando que no hubiera cámaras de seguridad, aunque dado el secretismo del sitio no parecía necesario. En total iban tres hombres, además de Walter y Pietro, y estos dos no parecían muy habituados al alpinimo. Regularmente Jordan bajaba a apresurarles, si no estaban en la cabaña al amanecer todo el plan se complicaría enormemente.

El amanecer llegó, y les pilló cerca del objetivo. Ya se veía la cabaña que tenían que asaltar enfrente suya. Miraron durante un buen rato con los prismáticos, pero no consiguieron ver al guardaespaldas. Parecía claro que no estaba en el tejado. Había que acercarse más. Pietro estaba tremendamente nervioso, y Walter parecía que se iba a desmayar de un momento a otro. A pesar de la diferencia de edad esta era una experiencia nueva para los dos. Jordan estaba al mando por suerte, y decidió que esperar más no tenía sentido.

- ¿Está seguro de que funcionará profesor? -Preguntó a Pietro.

Pietro le miró mientras respiraba hondamente, una hora antes hubiera contestado afirmativamente, pero ahora ya no estaba seguro de nada.

- Bueno, lo averiguaremos en breve. - Dijo Jordan y se rió. Para Pietro era una tranquilidad tener un hombre tan curtido en el grupo.-

Jordan soltó su rifle de asalto y su mochila, dejó sólo la pistola de sedantes en la parte de atrás de su pantalón, aunque Pietro intuyó que tendría más armas escondidas. Lo importante es que no se vieran, parecer dos simples montañeros que se había perdido. Salieron de la protección de los árboles y se dirigieron hacia la cabaña. Mientras, los hombres de Jordan se desplegaban a la espera de tener que salir a toda velocidad.

Cuando llegaron a la cabaña se pararon a tomar un poco el aire. Jordan miró a Pietro a los ojos y luego golpeó con los nudillos la puerta. Cuando se abrió, el guardaespaldas les estaba encañonando con una pistola. No tuvieron que fingir sorpresa, ya que no se esperaban la reacción. Algo había pasado, un aviso o algo similar, que lo había cambiado todo. La previsión de Pietro era totalmente diferente.

- Sorry, sorry!! - Gritó Jordan mientras levantaba los brazos. Mientras rezó para que sus compañeros no acudieran en su ayuda, o habría un tiroteo.

Pietro estaba totalmente congelado. No era un hombre de acción y lo sabía. Recordó todo lo que había aprendido sobre este hombre, pero no tenía fuerzas para hacer nada. Respiró hondo un par de veces y optó por arriesgarse.

- Venimos de parte de Magrit. -Dijo mientras miraba fijamente al guardaespaldas.
El guardaespaldas sufrió un shock. Por un momento bajó la pistola y sus ojos se llenaron de lágrimas. En un instante su entrenamiento hizo su efecto y se dio cuenta de que se había quedado expuesto. Era demasiado tarde. Jordan ya había sacado la pistola tranquilizadora y le había disparado al cuello. Pietro, sorprendido de la velocidad del matón y superado por las circunstancias, se desplomó en la nieve. Jordan se encargó primero de evitar que el cuerpo del guardaespaldas callera y luego levanto a Pietro, que estaba semiconsciente.

- ¿Quién es Magrit? -Preguntó una vez el profesor se recuperó.

- Su hermana. -Respondió. Tardó unos segundos y añadió.- Murió cuando el era pequeño, es su trauma más profundo.

Jordan rió sin hacer ruido. En todos sus años de matón nunca había visto algo semejante.

- Podría venirse siempre conmigo, profesor. Me ahorraría muchas balas.

A Pietro no le hacía gracia. La medida había sido tremendamente arriesgada. Aunque es bien sabido que un trauma antiguo y profundo puede provocar un bloqueo momentaneo, el guardaespaldas estaba entrenado. Si Jordan no hubiera sido suficientemente rápido la rabia habría seguido al bloqueo. Habían estado a punto de morir.

- Bueno, tenemos un político que secuestrar.

Jordan se levantó y sacó otra pistola que llevaba en la pierna. Esta no era de tranquilizantes, sino una real. Estaba claro que la situación había cambiado y el informe de Pietro ya no era útil. Es posible que hubiera habido un soplo y eso lo cambiaba todo. Era incluso posible que hubiera más guardaespaldas. Subieron lentamente las escaleras, imaginando que el dormitorio estaría arriba. La cabaña era bastante más grande de lo que habían imaginado al principio. Por otro lado estaba claro en que habitación estaba el político, sólo una tenía la puerta cerrada.

Cuando llegaron a la puerta de la habitación escucharon al resto del grupo entrar en la cabaña. Ya parecía claro que no había más guardaespaldas, y nada parecía indicar que la alarma hubiera sonado. Había que andarse con cuidado en todo caso, el político seguro que también podía accionar la alarma. Todo iba bien, por el momento. Eso cambió cuando Walter y los demás hombres entraron en la cabaña como una estampida. Jordan no se podía creer que fueran tan inútiles. Pensó que esta era la última vez que hacía de niñera del hijo del jefe. Tenía demasiada experiencia para soportar todo esto.

- Ve y contrólalos. -Dijo Pietro.- Yo me encargo del objetivo.

- ¿Seguro? -Preguntó Jordan. No le hacía gracia dejar al profesor sólo, pero si dejaba que esos inútiles se acercaran a la escalera todo estaría perdido.

- No queda más remedio. -Contestó Pietro.- Me las apañaré. Cuando te dé el aviso no les dejes subir en al menos un par de horas, ni siquiera a Walter. Necesito tranquilidad para la cirugía. -Dijo mientras se quitaba la mochila con todo el instrumental.- Controla también que no le hagan nada al guardaespaldas.
Jordan sabía que era cierto. Le pasó la pistola sedante al profesor y bajó corriendo por las escaleras. Pietro respiró hondo, sólo quedaba un pequeño paso y el plan estaría terminado. Como antes todo el convencimiento sobre el realismo del plan se había esfumado. ¿Y si no lo había previsto todo bien? Respiró hondo para tranquilizarse, fuera como fuera no había marcha atrás.

Abrió la puerta silenciosamente. Llevaba la pistola en la mano, pero no la levantó. No era un matón y no iba a actuar como tal. El político se encontraba sentado en una silla. No parecía asustado. Miró a Pietro despacio y le señaló a la pistola.

- Eso no le hará falta.

Pietro se relajó. Todo iba bien. Cerró la puerta al entrar y se sentó en otra silla enfrente del político.

- Veo que ha recibido mi comunicación. - Dijo Pietro.- No debería haber avisado a su guardaespaldas. Lo ha complicado todo y casi tenemos que matarlo. - El político no respondió.- Ahora ya sabe como funciona esto. Sólo si me hace caso podrá sobrevivir, y de paso ganaremos los dos. 


Fin del capítulo II. Sigue en el capítulo III


Este texto forma parte del libro, Spintrónica, obra de Daniel Manzano Diosdado.  Tiene una licencia Creative Commons Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.0 Unported License. Esto viene a decir que sois libres de copiarlo, distribuirlo o prestarlo, sin interés comercial ni obra derivada, siempre que se cite al autor. Más información sobre la licencia: http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/

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domingo, 14 de octubre de 2012

Neurociencia. Capítulo I


Ya ha salido publicado mi primer libro de ciencia ficción,  Spintrónica. Aquí tenéis el primer capítulo (de tres) del primero de los relatos. Los dos siguientes los pondré en los próximos días. Sólo mencionar que a este relato, al ser parte del libro, no se le aplica la licencia general del blog. Más detalles sobre la licencia al final del post. Este relato está fuertemente relacionado con la entrada sobre el Libre Albedrío.



Neurociencia

Capítulo I
- Parece un mapa cerebral normal. - Dijo Pietro mientras ojeaba los papeles.- Un sujeto de unos treinta años. Aparecen varias reestructuraciones periódicas, no invasivas, en los últimos cinco años.

Se quitó las gafas de cerca mientras se frotaba los ojos. Este trabajo cada día le cansaba más, se sentía ya viejo para hacer lo mismo una y otra vez. Levantó la mirada y miró al señor Gordon, jefe del sindicato del crimen más famoso de la ciudad. En la habitación también estaba su hijo, un joven prepotente de unos quince años, único heredero de una de las organizaciones mafiosas más importantes del país. Llevaba con una camiseta negra, de algún grupo de heavy metal desconocido para Pietro, tenía el pelo largo y una oreja llena de piercings. Parecía el típico adolescente rebelde, pero con el conocimiento de que cientos de personas matarían por él sin dudarlo.  "Vaya par de idiotas", pensó Pietro.

Volvió a mirar detenidamente al chico. Aunque llevaba un estilo heavy se notaba que la ropa era extremadamente cara, y tenía la típica expresión en la cara de persona que siempre conseguía lo que quería. Al menos su padre había llegado a lo más alto por sus propios medios, pero él simplemente había nacido así. Esta era la segunda vez que su padre lo llevaba a una de las reuniones, se ve que había decidido empezar a inculcarle los valores de la familia.

- ¿Podrías adivinar su profesión? - Dijo el señor Gordon.

Pietro volvió a mirar los papeles. Sacó el escáner cerebral general y lo miró detenidamente. Le crispaba los nervios esta situación. Continuamente era evaluado por esta panda de analfabetos que no sabrían distinguir el cerebro de un marine del de un niño de tres años. Bueno, se dijo a sí mismo, al menos estos analfabetos pagan bien y la ciencia no da para mucho lujo.

- Parece que toma muchas decisiones continuamente, sin meditarlas en profundidad. También memoriza muchas cosas que luego olvida rápidamente para memorizar nuevas cosas. Sin duda no es un científico. - Dijo Pietro, luego se quedó un momento pensativo y añadió. - Yo diría que es un corredor. De apuestas o de bolsa, eso ya es difícil de decir.

El jefe mafioso soltó una carcajada.

- Hacía mucho que no te equivocabas. - Dijo con tono burlón. - Y has tenido que hacerlo justo delante de mi hijo, menuda decepción.

Pietro notó como le subía el enfado. Respiró hondo y trató de contenerse para evitar mostrar algún signo visible. Con la mafia era mejor no andarse con tonterías. Intentaba desesperadamente no pensar que ese idiota, que apenas sabía escribir se estaba riendo de él. Él era uno de los mayores científicos de su época, o al menos eso le gustaba pensar.

- Se trata de un político. - Concluyó Gordon después de una pausa dramática. -

Pietro pasó del enfado a la estupefacción. ¿Un político? Eso era imposible. Los políticos no se pasaban el día tomando decisiones de manera casi aleatoria. Tampoco estaban continuamente memorizando datos, para eso tenían a sus asesores. Sin duda esto era algún tipo de prueba, o alguien había mentido a la mafia dándole un mapa cerebral falso. De ser la segunda opción había alguien por ahí con poco aprecio a su pellejo. Pietro estuvo a punto de protestar, pero el sentido común le llevó a callarse. Llevaba ya muchos años trabajando con delicuentes, y sabía que enfadarlos era muy mala idea.

Después de un incómodo silencio el señor Gordon decidió aclarar el tema.

- Se trata del encargado del gobierno de controlar la inversión pública en bolsa.

Pietro cambió inmediatamente la estupefacción por la incredulidad. Notó como el pelo de los brazos se le erizaba y su corazón se aceleraba. ¿El encargado de la inversión pública en bolsa? Desde luego explicaba su análisis, porque no dejaba de ser un corredor de bolsa, sólo que uno que manejaba cientos de millones de dólares al día. ¿Cómo era posible? Debía ser uno de los funcionarios más vigilados del país, con no menos de una decena de guardaespaldas. ¿Cómo demonios habían conseguido hacerle un mapa cerebral? Por enésima vez comprendió por qué trabajaba con esta gente, si bien intelectualmente no estaban muy capacitados su falta de moral los llevaba a conseguir lo que nadie más podía lograr.
Cuando Pietro se recuperó del shock preguntó.

- ¿De cuándo es?

- De hace más de un año. - Respondió Gordon.

Esta vez no pudo evitar soltar un bufido. De hace más de un año. ¿Qué pretendían? Era totalmente inútil.

- ¿Y qué se supone que debo hacer? -Preguntó desencantado.- Es demasiado viejo. 

- Mi padre me dijo que usted era un buen neurocientífico. -Dijo el joven.- Díganos usted lo que puede hacer.

El enfado volvió tan rápido como se había ido. "Un buen neurocientífico". Él era el mejor neurocientífico, el padre de la neurociencia tal como se la conocía. Siempre fantaseaba con que sería premio Nobel de no ser por sus caras costumbres, que le llevaron a dejar la ciencia en busca de labores más lucrativas. Y eso se lo decía un adolescente poco menos que iletrado. Desde luego estaba siendo un día de emociones fuertes, y no había hecho más que empezar. Contuvo la respiración un momento y luego dijo pausadamente.

- Si el mapa cerebral fuera de ayer, y estuviera completo, podría hacer lo que quisiérais. Adivinar su comportamiento durante los próximos días con total certeza y durante un mes con bastante probabilidad de acertar. Podríamos saber como va a reaccionar ante cualquier estímulo y así adivinar sus movimientos bursátiles, o cuando va a ir al baño o acostarse con su esposa, lo que prefiriérais. - Paró y bebió un poco de agua. Luego miró fijamente al joven y continuó.- Ahora, siendo de hace un años poco se puede hacer. Puedo concluir tendencias, pero en un negocio como la bolsa eso es poco fiable.  Puedo extraer recuerdos, pero tampoco creo que sea muy útil. También puedo indagar en sus traumas del pasado, lo que queráis, pero no creo que hagamos dinero de eso.

El jefe mafioso se mantuvo en silencio en todo momento, estaba claro que esto era más una clase particular que un negocio serio. Miró a su hijo y con un movimiento de cabeza lo animó a continuar preguntando.

- ¿Pero cómo va a saber que hará? Usted puede analizar el cerebro, pero él seguirá siendo libre de hacer lo que quiera. Todo esto no es más que pseudociencia.

De nuevo Pietro sintió la furia dentro de sí. ¿Acaso pretendían que diera una clase magistral sobre los fundamentos de la neurociencia moderna? Ni siquiera cuando era profesor en la universidad le gustaba. Miró a su jefe, y este le animó con la mirada a explicarlo.

- ¿Has estudiado algo de física, chico? -Preguntó al joven.-

- Por supuesto que sí. -Respondió su padre.- No pienses, Pietro, que eres el único en esta habitación con estudios. Mi hijo es uno de los primeros de su clase.
Pietro comprendió que había traspasado la línea. A esta gente no hay que ofenderla, pensó. Siempre le podía el ego. Intentó tranquilizarse y comenzó a explicar pausadamente.

- Claro que sí. Imagina, joven, que tienes una pelota y la dejas caer en un plano inclinado. ¿Sabes si se puede calcular el tiempo que tardará en llegar?

- Por supuesto que se puede. -Respondió el joven, aunque puso cara de preferir que no le preguntaran el cómo.-

- ¿Y dónde queda la libertad de la bola de bajar a la velocidad que quiera? -Preguntó Pietro. Este era el mismo ejemplo que ponía siempre en la facultad.-

El joven mafioso miró a su padre, que le indicó con un gesto que lo pensara. La respuesta era obvia, una bola no tenía ninguna libertad. Sin embargo era una respuesta tan evidente que no podía indicar nada. Pietro no esperó a la respuesta para continuar.

- El cerebro humano es igual, pero más complejo. Un sistema físico no tiene libertad para decidir nada, cumple las leyes de la física y punto. El cerebro no es una excepción. Tú te crees que eres libre, pero eso es sólo una ilusión. Haces lo que tienes que hacer. El problema es que tu cerebro es tan complicado que ni tú mismo puedes predecir su comportamiento. Ahora bien, dame a mí un buen escáner cerebral y sabré que vas a hacer en todo momento mucho mejor que tú mismo.

La respuesta no le gustó al joven. Se quedó pensativo un momento y sacó un revolver con el que apuntó a Pietro. Genial, pensó este, no sería original ni para esto.

- Entonces si le disparo no será culpa mía, ¿no? No lo decido yo. Nada que diga podrá convencerme.
Pietro lo miró con cara de condescendencia, y luego miró a su padre. Este bajó el brazo de su hijo con la mano.

- No seas ridículo, Walter. Pietro ha tratado con muchos asesinos en su vida y sabe que no vas a disparar. Sólo consigues ponernos en evidencia.

Pietro esperó a que guardara el revólver para continuar.

- No puedes demostrar nada disparando o no disparando. Los motivos por los que haces lo que haces seguirían grabados en tu cerebro.

Walter suspiró. No estaba acostumbrado a discutir de ciencia, y mucho menos de filosofía. Él era sólo un adolescente. El hijo del más importante mafioso de la ciudad, no entendía por qué tenía que ir al instituto y mucho menos por qué tenía que discutir con este pedante. Al menos esto tenía alguna relación con su futuro trabajo, pensó.

- Y si el cerebro es cómo dices, ¿por qué no puede predecir lo que hará el político este?
Pietro se pasó una mano por su calva cabeza a modo pensativo. Bueno, la pregunta era lógica, aunque también predecible. Tampoco le gustó el tono que usaba el adolescente, ni ese "dices". No soportaba que cuestionaran su autoridad científica.

- Podemos volver al símil de la pelota. Imagínate que te pregunto qué tiempo tardará una pelota en bajar un plano, pero no te digo como es la pelota, ni el plano. ¿Podrás averiguarlo?

- Imagino que no. -Respondió el adolescente con tono apático. - Pero aquí sí sabemos como es el cerebro.

- Ahí te equivocas. Sabemos como era el cerebro hace un año. - Hizo una pausa algo dramática.- El cerebro no se mantiene igual a través del tiempo. Lo que memorizas, las experiencias, lo que aprendes o el simple envejecimiento lo cambian. Evidentemente hay cosas que no cambian y se pueden adivinar tendencias, pero no se pueden predecir decisiones tan concretas como las que tomará este individuo. Eso sin contar las reestructuraciones.

- ¿Reestructuraciones? -Peguntó el adolescente.

- Sí. Es el método que se usa para evitar que los neurocientíficos hagamos nuestro trabajo. Básicamente consiste en hacer durante un tiempo cosas que no hayas hecho antes, vivir nuevas experiencias. Así el cerebro cambia de manera radical y es mucho más difícil adivinar qué va a hacer. Prácticamente todos los políticos y altos cargos lo hacen al menos una vez al año. Apostaría a que tu padre también.
Gordon miró a Pietro indicándole que no siguiera en esa dirección. Parecía que tampoco quería que su hijo aprendiera demasiado pronto todos los secretos del oficio. Por supuesto la curiosidad del joven no podía frenarse tan fácilmente.

- ¿Qué clase de experiencias? - Preguntó.

- Pues de todo tipo. -Respondió Pietro.- Las primeras fueron realmente drásticas. Electroshocs, caída libre, miedo, incluso torturas en algunos casos. Poco a poco ya se vio que no eran necesarias medidas extremas. Es sorprendente lo que un pequeño estímulo puede llegar a cambiar en un cerebro. Una opción muy típica hoy en día es el puenting.

- ¿Puenting? -Preguntó anonadado Walter.- ¿Me estás diciendo que los políticos de este país, y mi padre, van a hacer puenting una vez al año? Já. Se ve que no conoces a mi padre en absoluto.
El joven miró a su padre de manera burlona y éste enfureció. Se dirigió a él y le pegó en la parte de atrás en la cabeza. El joven se tambaléo hacia delante.

- Te he dicho, Walter, que no me faltes al respeto delante de nadie.- Dijo el mafioso.- Si no sabes comportarte será mejor que vuelvas a tu habitación y nos olvidemos de esto.
Walter estaba rojo de furia, pero se contuvo. Estaba claro que era él el que había pedido a su padre que le enseñara los secretos del negocio, y no quería quedarse sin aprender. Pietro pensó que en un par de años, cuando ya se sintiera confiado, era muy probable que le disparara a su padre. Al fin y al cabo, los asesinatos entre miembros de la mafia no dejaban de ser casi rutina. Mientras él estuviera bien lejos no le parecía nada mal.

- No he dicho que tu padre haga puenting, -aclaró Pietro para calmar la tensión- aunque apostaría a que lo hizo en algún momento en los últimos años. -Miró al joven, que seguía rojo de ira, pero escuchaba con atención.- La cuestión es no hacer siempre lo mismo, cuanto más nueva sea la actividad más cambiará el cerebro de modo que no pueda ser estudiado. Por ejemplo, para un escalador profesional el ir a hacer puenting, por muy peligroso que sea, no le afectará. Para él será más eficiente que se dedique una semana a estudiar, no se, historia o matemáticas. Pero para un político, con su vida de despachos y reuniones una buena descarga de adrenalina es algo inusual y puede cambiar su cerebro muy eficientemente.

El joven ya estaba totalmente calmado y, para sorpresa de Pietro, parecía muy interesado en el tema. Pietro imaginó que estaría pensando en usar todo esto para ligar con alguna chica de su instituto.

- Entonces con el mapa cerebral que te ha dado mi padre no puedes hacer nada. ¿No?

- Como ya he dicho antes, no mucho. -Contestó Pietro.- Tiene más de un año y es probable que en ese tiempo haya habido alguna reestructuración. Puedo ver tendencias, costumbres como si es madrugador o perezoso, si toma alguna droga, como el café, regularmente. -Se pasó la mano por la calva y pensó por un momento.- También puedo indagar en el pasado. La información más reciente está continuamente siendo reemplazada por nuevas cosas, pero puedo saber cómo fue su infancia, si tiene algún trauma, si está obsesionado por una chica que conociera hace quince años. Muchas cosas, en definitiva, pero cosas improductivas. Si lo que os interesa es ganar dinero no puedo ayudar, es imposible predecir que acciones hará con suficiente precisión.

Pietro miró al señor Gordon, ya que esta información también iba dirigida a él. Este tenía la misma actitud que al principio, confiada y burlona. Pietro sabía que esto no era todo, tenía un plan, pero no se lo quería contar para darle una lección a su hijo. Quería parecer más listo a los ojos de su hijo que un exprofesor de la universidad. Todo esto ya agotaba la paciencia del profesor. Llevaba ya más de veinte años dedicándose a la neurociencia delictiva, desde que se cansó del mundo endogámico y de la incertidumbre de la universidad. Desde entonces había hecho casi de todo, sobre todo adivinar que iban a hacer corredores de apuestas, políticos o jefes de grupos mafiosos rivales. Un par de veces también había hecho cirujía cerebral para que unos mafiosos pudieran usar a alguien de  señuelo para sus enemigos o la policía. Realmente, hacía mucho tiempo que había perdido los escrúpulos, mientras le pagaran y permitieran vivir mucho mejor de lo que hubiera hecho en la universidad sería feliz. La imagen de sus compañeros científicos viviendo con sus sueldos miserables, mientras él podía comprar casi lo que quisiera era el principal estímulo para seguir adelante. Sin embargo hacía ya tiempo que se sentía cansado, al menos en la universidad no vives con el temor constante a que un antiguo jefe te dispare en la cabeza, o la policía te encierre. Había pensado en retirarse, pero desaparecer no es en absoluto fácil, la mafia no deja nunca cabos sueltos. Principalmente hacía falta dinero, mucho dinero, y eso es incompatible con su lujosa vida. Últimamente, cada vez que lo llamaban soñaba con un gran golpe que le permitiera conseguir suficiente para retirarse a una isla. Por supuesto, ese gran negocio nunca llegaba, ni llegaría. Era consciente de eso.

- ¿Y quién es este tipo, papá? -La pregunta, aunque no estaba dirigida a él, sacó a Pietro de sus pensamientos.-

- Es un político muy importante. -Dijo el jefe, dejando claro que no se lo iba a explicar.-

"Un político muy importante", pensó Pietro. Eso era quedarse muy corto. Era el encargado de la regulación bursátil del gobierno. Era el político más importante. Recordaba perfectamente la crisis de 2012, cuando perdió su trabajo en la universidad, aún era un joven científico idealista que quería cambiar el mundo para mejor. Cuando se le despidió, a pesar de que su tesis acerca del funcionamiento del hipotálamo fue clasificada como "una de las más brillantes de su generación", pensó que en otro sitio se le apreciaría. No fue así. La crisis azotó sin piedad a todos los países civilizados, y tras el derrumbe de la bolsa de Diciembre de 2012 quedó claro que la ciencia básica tenía poco futuro. Estuvo trabajando en distintos sitios, pero en ninguno encontró el reconocimiento ni el salario que buscaba. Cuando se inventó la spintrónica, y los ordenadores clásicos comenzaron a ser sustituidos por ordenadores cuánticos, todo el mundo enloqueció con la nueva tecnología. Parecía que la investigación básica ya no tenía futuro. Casualmente fue ese avance el que permitió que se pudiera analizar algo tan complejo como un cerebro humano, y eso hizo que la gente perdiera interés en la neurociencia fundamental. Total si ya se podía predecir el comportamiento por completo poco más había que investigar.

En lo económico la cosa también era complicada. Después del derrumbe de la bolsa, en Diciembre de 2013, todo parecía indicar que la situación nunca se resolvería y se empezaron a barajar otras posibilidades. Casualmente después de este derrumbe fue cuando la mayoría de los estados del primer mundo decidieron que dejar la bolsa a su libre albedrío, si tal cosa existía, no era prudente. Así, crearon la figura de los inversores públicos en bolsa, políticos que controlaban gran parte del dinero del estado y lo usaban para influir en la bolsa. Todo cambió radicalmente. En principio se trataba de una manera de ayudar a empresas con problemas, pero en poco tiempo se vio su tremendo potencial, los políticos casi controlaban por completo el mercado bursátil. Las empresas pagaban sobornos multimillonarios para que el dinero público hiciera subir sus acciones. El resultado era esperable, los ricos se enriquecieron y los pobres empobrecieron. El cómo había conseguido el señor Gordon un mapa cerebral del político más poderoso del país, eso era toda una incógnita.

- Bueno, imagino que habrá algo más que enseñarme, -añadió Pietro- si no, no entiendo que hago aquí.

El señor Gordon pensó que ya había dramatizado bastante, fue a su escritorio y sacó otra carpeta. La dejó caer en la mesa que había delante de Pietro. Este miró el contenido detenidamente.

- Otro mapa cerebral bastante completo. Este es de un individuo acostumbrado a la violencia, también paciente, un guardaespaldas imagino.

Plas, plas, aplaudió el señor Gordon de manera burlona.

- Sabía que podías impresionar a mi hijo. En efecto es un guardaespaldas. Es el guardaespaldas del mapa que te enseñé antes. Este si es reciente, tiene menos de dos semanas.

Pietro volvió a sentir la excitación anterior. Aún no estaba claro que tenía en mente su jefe, pero no dejaba de ser todo increible.

- ¿Quiére decir el jefe de los guardaespaldas?

- Quiero decir el único guardaespalda. -Dijo el mafioso. Ante la cara de incredulidad de Pietro añadió- Se encuentra ahora mismo de vacaciones y mis contactos dicen que tiene sólo ese guardaespaldas. El resto de la seguridad lo confían en el secretismo acerca de donde está.
Finalmente el corazón de Pietro se puso a latir como loco. Parecía que le iba a dar un infarto. Estaba claro que Gordon sí sabía donde se encontraba. Los contactos de esta familia eran impresionantes.

- Pretende secuestrarlo, ¿no es así? Secuestrarlo y hacerle un nuevo escáner. El problema es que si entran donde se encuentre a tiros, y le hacemos el escáner, el gobierno lo sabrá y no le dejará seguir en su cargo.

- Bueno, -respondió el mafioso- habíamos pensado en otra opción algo más radical. Secuestrarlo y que lo conviertas en nuestro alidado.

Pietro no podía creer lo que había oído. ¿Convertirlo?

- Eso no es posible. -Respondió.- La cirugía cerebral es un proceso muy invasivo. La cicatriz se nota a lo largo de toda la nuca y un simple escáner la revela. En cuanto vuelva a su trabajo lo descubrirán y se acabará el pastel.

Ahora era el mafioso el que parecía enfadado. Hizo un gesto de decepción.

- Bueno, le había dicho a mi hijo que eras el mejor, pero veo que tendré que retractarme. Hace unos meses me contactó un profesional chino diciendo que tenía una técnica de cirugía que no dejaba ninguna marca reconocible, no le he dado el trabajo ya que tú y yo tenemos una larga trayectoria, pero veo que me equivoqué.

Pietro lo miró con cara condescendiente. ¿Un profesional chino? Seguro que era mentira, del chino o de él, pero era imposible. Para hacer una cirugía cerebral decente había que abrir prácticamente todo el cráneo, ¿cómo iban a hacerlo de manera que fuera indetectable? Era un sinsentido. Por otro lado el trabajo era demasiado jugoso. Si negociaba bien su porcentaje podría ser el trabajo que le retirara. ¿Pero cómo? Durante cinco minutos pensó y pensó, ¿cómo convertir al político sin que nadie lo detectara? Bastaría con que la operación pasara desapercibida hasta después de dar el golpe, pero era impensable que no revisaran a una persona con un cargo tan importante. La opción del escáner era también absurda. Sería muy difícil hacerlo sin que el  guardaespaldas los viera, por lo que habría que convertirlo o eliminarlo. Era una tarea imposible.

Por fin, la idea le vino a la cabeza. Ahora lo entendía todo, era arriesgado pero factible. Tantos años de neurocientífico mafioso parecían haber cambiado su forma de pensar.

- Lo tengo. Estoy convencido de que puedo hacerlo sin dejar ninguna marca. Tendré que prepararlo todo en un par de días y estar allí el día de la operación, claro está. Pero ya que tendré que correr el riesgo personalmente no acepto menos del 25% del reparto.

El mafioso sonrió.  Miró a su hijo con cara triunfal y contestó.

- Será el 20%, ya que nosotros hemos obtenido toda la información y eso nos ha costado ya mucho dinero. También hay otra condición. Walter será el encargado de la operación y le tendrás que rendir cuentas a él.

Pietro no pudo reprimir una muesca de asco en su cara al oir la noticia. 


Fin del capítulo I. Sigue en el capítulo II




Este texto forma parte del libro, Spintrónica, obra de Daniel Manzano Diosdado.  Tiene una licencia Creative Commons Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. Esto viene a decir que sois libres de copiarlo, distribuirlo o prestarlo, sin interés comercial ni obra derivada, siempre que se cite al autor.
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