martes, 30 de abril de 2013

Precarios por el mundo

La Federación de Jóvenes Investigadores ha montado este maravilloso vídeo con la participación de un servidor.




Precarios por el mundo from FJI Precarios on Vimeo.

domingo, 7 de abril de 2013

Decálogo en contra del esoterismo cuántico

1. La medicina cuántica no tiene base científica ninguna.

El truco más usado por sus defensores es argumentar siempre mezclando conceptos sin sentido de modo que sea difícil explicar todas las falacias al respecto, simplemente porque no tiene sentido en absoluto. Por supuesto, no faltan "facultades" que enseñan esta pseudodisciplina, pero eso no le da validez. Todos los principios en los que se suponen que se basan son falsos. 

Referencias: Este blog o Cuentos Cuánticos


2. La física cuántica no apoya la teoría de la memoria del agua, como defienden algunos homeópatas de Boiron. En concreto la física molecular, que es la que estudia la molécula de agua y  que está basada en la física cuántica, no explica ningún mecanismo por el que el agua pueda tener memoria. Por otro lado, los experimentos de Emoto o Benveniste, los más usados para apoyar teorías esotéricas sobre el agua,  han sido falsados en múltiples ocasiones. 

Referencias: Magonia,  este blog.


3. La física cuántica no habla de dimensiones extra, ni dice que haya múltiples universos. 

Las dimensiones extra no entran en contradicción con la física cuántica, pero vienen de otras teorías aún no aceptadas como la Teoría de Cuerdas. Por otra parte hay una interpretación de la física cuántica, ojo es una interpretación, que trata del tema. Esta interpretación, según una reciente encuesta, sólo es aceptada por un 18% de los especialistas. 



4. No hay efectos no-triviales cuánticos en el cerebro que se sepa. 

Es evidente que si el cerebro está compuesto por átomos, que forman moléculas, estos se describen mediante la física cuántica. Por efectos no triviales nos referimos a propiedades puramente cuánticas, como la coherencia o el entrelazamiento, que puedan tener un efecto medible en el funcionamiento final del cerebro. Efectos como esos se están estudiando en otros sistemas biológicos, pero por el momento no se han encontrado indicadores de que se puedan encontrar en el funcionamiento del cerebro. Mucha menos evidencia se ha encontrado que justifique que es la física cuántica en sí la que explica la conciencia. 



5. La física cuántica no dice que todo está conectado. 

La física cuántica dice que dos sistemas distantes pueden estar conectados de una manera más fuerte que dice la física clásica, al formar un sistema global. Eso es el entrelazamiento. Punto. Sobre eso hay que matizar dos cosas. Primero, eso no quiere decir que lo que se haga en un sistema pueda afectar de manera medible al otro sistema, sólo lo afecta estadísticamente. Segundo, es importante el término "pueden estar conectados". No todo está conectado, sólo puede estarlo. De hecho esta propiedad es muy frágil, y desaparece rápidamente en sistemas no aislados. Por supuesto, usar esto como justificación de cuestiones esotéricas como la telepatía o la astrología no tiene base ninguna.  

Referencias: Este blog (entrelazamiento)


6. La física cuántica, tal y como está actualmente formulada, preserva la causalidad. 

Es decir, no abre puertas al envío de información al pasado ni nada por el estilo. Esto fue recientemente usado para intentar, digámoslo suavemente, atraer dinero a una supuesta investigación que prometía cambiar la suerte de la gente, Cronoaltera. No tiene base ninguna. También han salido recientemente noticias diciendo que científicos (de mi actual instituto) habían mandado información al pasado. Todo incorrecto, por el momento la causalidad sigue siendo un pilar fundamental de la ciencia. 



7. El teletransporte cuántico no tiene nada que ver con el teletransporte de Star Trek, y no es instantáneo. 

Se trata de eliminar un estado en un sitio y crear otro igual en otro sitio. Con esto se entiende que es eliminar una información, y luego crearla en otro sitio, como el que borra su disco duro y luego crea la misma información en un pendrive. No es instantáneo, porque necesita un canal de información clásico, que tiene todas las restricciones de siempre. Este es un ejemplo muy bueno del problema de poner a las cuestiones científicas nombres demasiado fashion

Referencia: Este blog


8. La física cuántica no dice que vivamos en un holograma, ni que todo lo que veamos es una ilusión.

El principio holográfico es una conjetura, no demostrada, que viene de la Teoría de Cuerdas. Por el momento es pura especulación. Eso no significa que no sea interesante, los hechos de hoy en día fueron especulaciones en el pasado, pero mientras pertenezca al mundo especulativo no lo aceptéis como justificación de nada, sobre todo de nada vendible. 

Referencia: Wikipedia


9. La física cuántica no dice que la conciencia pueda afectar al mundo exterior. 

Esta falacia es muy usada por los defensores del "Pensamiento Positivo", según algunos el mero hecho de pensar en algo puede ya cambiarlo. Es falso. La física cuántica afirma que el resultado de ciertos experimentos, no todos, depende de cómo se midan las cosas. Es un principio básico que distingue la física cuántica de la clásica, al poner de manifiesto la importancia del observador. Esto todavía es tema de debate, al ser difícil de explicar como la observación colapsa el estado, y se denomina como "el problema de la medida". Aunque el tema en sí sigue siendo de actualidad, casi ningún científico defiende que sea la conciencia del científico que realiza el experimento la que afecte el resultado, sino el aparato de medida en sí. Muchos ni siquiera consideran esto un problema en sí. 

En lo que sí hay consenso es en que el aparato de medida puede afectar en cuanto a si mides un fotón con una polarización determinada, pero no puede afectar en si vas a obtener un trabajo o no, a no ser que el requisito para obtenerlo sea que midas un fotón con polarización horizontal. 



10. La física cuántica no dice que todo es posible, o que no podemos predecir nada. 

Esto también se escucha mucho, (por Punset entre otros). La física cuántica sí dice que hay cierta información que no podemos obtener, que como mucho podemos predecir la estadística de los resultados de ciertos experimentos. Eso tiene dos matices importantes. Primero, no afecta a todos los experimentos. Hay muchos en los que la física cuántica nos permite saber con certeza cosas que incluso la física clásica no nos permite, como en el experimento de las bombas de Elitzur-Vaidman. Segundo, la física cuántica sí que nos da las probabilidades de los distintos resultados, esto puede parecer poca cosa, pero es muy relevante. Como la mayoría de los fenómenos de nuestra vida son macroscópicos, es decir involucran muchísimos pequeños sistemas cuánticos, la estadística se cumple siempre. Por este motivo surge la física clásica, determinista, donde sí que podemos predecir qué va a pasar en la mayoría de las ocasiones. 

miércoles, 3 de abril de 2013

El pensamiento positivo



En menéame he visto este vídeo sobre una filosofía muy extendida ahora como es la del "pensamiento positivo". No estoy muy puesto en filosofías new age, ni tengo demasiado interés en estarlo, pero hay que estar muy fuera del mundo para no ver continuamente cursos de coaching y cosas similares. También durante mi postadolescencia tuve la desgracia de leer un par de libros de Paulo Coelho y uno de Jorge Bucay, representaron sin duda la mayor pérdida de tiempo de mi vida, peor que tragarse todos los capítulos de Las Supernenas tres veces (que también lo hice, pero me reí un montón).  

Como ya he dicho antes, he visto un vídeo bastante interesante sobre este tema. 




Como no, no falta la mención a la física cuántica. Mi pobre campo se ha convertido en la justificación de todo tipo de falsantes, vendehumos y homeópatas. No voy a entrar a criticar cuestiones que no conozco, como el tal coaching, pero basándome en lo que se dice en el vídeo sí hay ciertas cosas que podemos discutir. 

1. Si bien está claro que una determinada actitud, o pensamiento, nos puede afectar a nuestra manera de ser, y por tanto a nuestra interacción con los demás, tampoco hay que dramatizar. Está claro que hay mucho fuera que escapa a nuestro control, entre otras cosas la actitud de los demás. Un caso más extremo son los fenómenos naturales. Si es cierto lo que dice el vídeo sobre la autora del libro "El Secreto", que afirmó que un tsunami fue provocado por el pensamiento negativo que lo sufrieron, esa mujer vive muy lejos de la realidad y tiene unos principios morales a la altura del betún. 

2. El mensaje de "si lo deseas puedes conseguir cualquier cosa" es, además de falso, peligroso. Primero es falso porque es una frase sin mucho sentido, por mucho que yo me lo proponga no podré escalar el Everest sin oxígeno, con mi asma seguro que me muero a los 7000 metros, pero puedo subir otras montañas más bajas y soy feliz haciéndolo. Por otro lado es simple demostrar que es una premisa falsa. Si mucha gente quiere estudiar medicina, o ganar un premio Nobel, o ser medalla olímpica, todos no podrán conseguirlo, porque es algo competitivo. Si todos los participantes de una carrera quieren ganar, no lo pueden conseguir todos, es de cajón. Da igual si todos aplican el pensamiento positivo, unos lo conseguirán y otros no. Intentar convencer a la gente de que puede conseguir cualquier cosa sólo con desearlo es vender falsas esperanzas. 

3. La física cuántica no tiene nada que ver con esto. Es evidente que esto ya me toca en lo personal, pero alguna gente tiende a creerse ahora cualquier cosa siempre que le digan que tiene que ver con la física cuántica. En resumen, la física cuántica sólo dice que los resultados de ciertos experimentos dependen de si mides una cosa u otra, punto. De ahí cierta gente ha extrapolado a decir que es nuestra conciencia lo que hace que el mundo sea de una forma u otra, y que con sólo pensar en algo ya puedes afectar la realidad externa. Eso es una idiotez sin base científica ninguna, repito, ninguna. 

4. Transmite un sentido de la responsabilidad excesivo. Me parece curioso, porque siempre he pensado que mucha gente tiende a aceptar muy poca responsabilidad. Un ejemplo es cuando uno estudia una carrera sabiendo que tiene un índice de paro muy alto y luego se queja del estado por no encontrar trabajo relacionado con esa carrera. Sin embargo, pasar de eso a decir que si te despiden siempre es culpa tuya por no tener suficiente "actitud positiva" es ir demasiado lejos. Es obvio que puede ser, al menos en parte, responsabilidad del despedido, pero si hay un ERE y echan a media plantilla a la calle, no te sientas culpable. Mucho peor es decir que si no encuentras trabajo es porque eres demasiado negativo, quien diga eso no conoce la situación española ni de lejos. Esto, como dice el vídeo, es peligroso ya que nos transmite la responsabilidad de todo lo que nos pasa. Un ejemplo es como en España ahora se está haciendo tanta publicidad sobre los emprendedores, transmitiendo que si alguien no tiene trabajo es porque no tiene iniciativa, cuando en España emprender es llorar (sobre eso recientemente leí el maravilloso artículo: La gente está hasta las narices de oír hablar de los emprendedores... y con razón). 


En resumen, cada uno tiene su manera de vivir la vida y de ser feliz. 

Como científico, os puedo asegurar que el pensamiento positivo, o negativo, no provoca tsunamis, ni cura el cáncer (aunque está claro que una buena actitud es muy importante para recuperarse de cualquier enfermedad), ni vuestro pensamiento en sí afecta a nada ajeno a vosotros mismos. Por supuesto, la física cuántica no dice nada que se le asemeje, así que no os dejéis engañar. 

Como persona, cada uno tiene su filosofía. La mía es que uno tiene que aceptar las cosas como vienen y luego adaptarse para hacerlas lo mejor posible. No creo que sea cierto que se puede conseguir cualquier cosa que uno se proponga, pero sí es cierto que cuando te propones algo siempre hay bastante gente intentando convencerte de que no lo vas a conseguir, no me preguntéis por qué. Como dice el vídeo una buena postura es el Realismo, intentemos ver las cosas como son, y actuar para transformarlas dentro de nuestras posibilidades. Sobre todo, no tengamos miedo del fracaso, si intentas distintas cosas unas te saldrán, y otras no, lo importante es que seas feliz con las que consigues. 

Be realistic, my friend!

Foto dedicada a los cuanticoesotéricos.

PS: Sobre el tal coaching agradezco si alguien me explica mejor de que se trata. ¿Son simplemente cursos en los que te enseñan a triunfar, algo así como la pirámide del éxito de la película Little Miss Sunshine? Si es así, los que dan esos cursos, ¿son gente que previamente a triunfado en algo o sólo han hecho otro curso al respecto? Si es lo segundo da mucho que pensar. 

sábado, 2 de febrero de 2013

Azar, Spintrónica


Aquí, otro relato de mi libro Spintrónica. Si no lo conoces quizás quieras leer primero Neurociencia, Spintrónica e Inteligencia Cuántica. Para una explicación sencilla de algunas cosas que salen en el relato nada mejor que el post sobre Montecarlo

Por supuesto si te gusta y quieres leer más o apoyarme en mi afición de escribir siempre puedes comprar el libro, que tiene siete relatos. Spintrónica


Azar

Aquel día empezó como cualquier otro. Julia salió de su casa temprano en dirección a la Escuela de Spintrónica, donde trabajaba. Le gustaba llegar temprano para poder desayunar allí y que los alumnos pudieran interactuar con ella. Era importante que la sintieran cercana y accesible. Sobre todo en los tiempos tan complicados que corrían. Ese día, sin embargo, no llegaría a la escuela.  Poco después de salir de su casa su dispositivo personal (DP), le entregó un mensaje. Era un holograma, pero cuando lo proyectó en vez de mostrar la imagen de una persona salió un mensaje de texto que decía: "Te han descubierto. Te esperan en el trabajo. Tienen tu mapa cerebral completo".

Aunque escueto, el mensaje era claro y aterrador. No podía ir a la Escuela. Llevaba ya más de cinco años siendo la líder del Frente de Liberación de las Colonias (FLC) en la Colonia 7, y sin duda estaba en peligro. Este tipo de mensajes sólo se mandaban en caso de extrema necesidad, porque podían ser fácilmente interceptados. Encima el mensaje decía que tenían su mapa cerebral, ¿cómo era posible? Un par de días antes le habían hecho la revisión anual en la Escuela, que incluía una entomografía del cerebro, pero eso no es un mapa cerebral. Se suponía, además, que su entrenamiento le permitía ocultar ciertas cosas. Tenía que haber habido un soplo, sin duda, alguien la delató y por eso habían profundizado más, hasta sacarle toda la información.

"Bueno, tengo que ponerme en movimiento", pensó. El oponerse a la Tierra y AT era considerado alta traición, y la alta traición se castigaba con la pena de muerte. Cogió su DP y le dijo: "Activa el protocolo de emergencia." Luego lo tiró al suelo, el mensaje de aviso debía haber salido ya hacia el resto del grupo y el DP se borraría al terminar. En cualquier caso era posible que ya los estuvieran capturando, si tenían su mapa cerebral lo sabían todo sobre ellos. Ahora la cuestión era dónde ir. Sin duda la esperaban en la escuela y en su casa. En cuanto no se presentara en la Escuela sospecharían del aviso y se pondrían a analizar en su mapa cerebral donde iría. Sólo había una solución y ella lo sabía, dejar su destino al azar. Rápidamente sacó un objeto de su bolsillo, una moneda. Se trataba de un disco metálico que en la antigüedad se usaba para pagar bienes o servicios. El uso que ella le daría era muy diferente, en una parte del disco había grabada una cara y en la otra un escudo, lanzándola al aire podía obtener una decisión aleatoria. Analizando su cerebro podían saber que iba a hacer eso, pero nunca podrían saber lo que la moneda le diría.

Cara-cara norte, cara-escudo este, escudo-cara sur y escudo-escudo oeste. Lanzó la moneda dos veces, cara-escudo, tocaba ir al este. Empezó a caminar deprisa en esa dirección. Ya hacía unos minutos que tenía que haber llegado a la escuela, y en breve empezarían a buscarla. El este no era precisamente la mejor parte de la ciudad, pero tenía que seguir lo que la moneda decidía, si no podrían empezar a rastrearla.

Mientras andaba, iba repasando mentalmente las consecuencias de todo lo que había pasado en los últimos años. Durante los cinco últimos años había liderado el FLC en esta colonia, desde que Tom se fue. Ahora estaban bastante organizados, tenían miembros en todas las colonias y se oponían fuertemente al control terrestre. Fabricaban sus propios dispositivos, tanto spintrónicos como electrónicos, y trataban de difundir la verdadera historia de la humanidad. También atacaban el monopolio tecnológico de AT y cada vez más gente se unía a su causa. Todo esto lo sabía ella, y por lo tanto, también los agentes de AT. Deseaba con todas sus fuerzas que esto no perjudicara a Tom, aunque eso era complicado, ya que por suerte no sabía ni donde estaba ni que hacía en este momento. Tampoco sabía mucho sobre el movimiento en las demás colonias. Todo formaba parte de un protocolo de protección. Se trataba de proteger a los demás precisamente de lo que había pasado, de la posibilidad de que les leyeran el cerebro. Era evidente que si ella no sabía algo, no podían sacarlo de su cerebro. Incluso de su propio grupo, en la Colonia 7, tenía información limitada. Funcionaban por células más o menos independientes para mantenerse a salvo los unos de los otros.

Cuando había andado menos de cinco minutos terrestres los vio. Iban sin uniforme, pero eran claramente policías. No iban mirando al frente, sino siguiento un pequeño dispositivo, sin duda el que les decía como se iba a comportar. "Bueno, parece que sus cálculos no eran suficientemente precisos como para deducir que los iba a ver." Pensó Julia. "Si no, habrían tomado mejores medidas. Si no saben que los he visto aún tengo la oportunidad de sorprenderlos". Estaba claro que sabían que iba a sortear qué dirección tomar y habían seguido las cuatro. Julia metió la mano en su bolsillo y pensó "si sale cara salgo a correr, escudo sigo caminando". Le dio varias vueltas a la moneda sin mirarla y luego la asomó, cara, tocaba comenzar a correr. Respiró hondo y salió corriendo por una calle estrecha. Se encontraba en Washington 7, la ciudad más grande de la colonia. Había casi medio millón de habitantes, allí debía ser posible desaparecer. Miró hacia atrás y no vio a sus seguidores. Debían estar reajustando su modelo. "Tengo unos minutos", pensó. En un momento añadirían al programa la corrección correspondiente a haberlos visto y volvería a ser predecible. La única manera de salir de ahí sin que pudieran seguirla era clara, seguir confiando en el azar.

Continuó andando y en cada esquina dejó a la moneda decidir que rumbo tomar. Lanzándola dos veces, como hizo antes, decidía si seguir de frente, girar a la derecha, a la izquierda, o volver. Así se convirtió en una caminante aleatoria en su propia ciudad. Lo único que tenía claro era que debía evitar volver al centro, ya que en el centro había muchas más cámaras de vigilancia en la calle y eso la hacía vulnerable. Debía alejarse hacia la periferia lo más posible, por peligrosa que fuera. Para conseguir esto trucó las probabilidades. Si salía una dirección que la alejara de su destino le daba otra oportunidad a la moneda y la lanzaba otra vez, si a la segunda seguía saliendo el mismo resultado, entonces le hacía caso. Así podía condicionar un poco al azar, sin que dejara de ser aleatorio. Después de caminar así durante más de media hora terrestre estaba segura de haber despistado a la patrulla. El problema era que no tenía ni idea de dónde estaba.

Miró a su alrededor, definitivamente estaba perdida. La zona este de la ciudad le era totalmente desconocida. El problema principal era, además de no saber donde estaba, que al no tener su DP estaba desconectada del mundo. No podía identificarse, ni pagar un hotel, ni llamar a nadie. No podía hacer casi nada, salvo caminar. Debía decidir su estrategia pronto, porque era sólo una cuestión de tiempo el que la capturaran. Por supuesto, no podía dirigirse a casa de ninguno de sus colaboradores más directos, ya que las estarían vigilando. Era probable incluso que todos ellos estuvieran ya detenidos. Por otro lado si visitaba a alguno de sus conocidos, de fuera del FLC, era seguro que adivinarían a quién. También tenía que actuar rápido, la policía no solía hacer llamamientos públicos para perseguir a nadie, sobre todo si tenía que ver con la liberación de las colonias, pero harían una excepción en breve si no la encontraban. Julia conocía la única manera de salir de esta, continuar con lo que estaba haciendo y dejárselo todo al azar.

Comenzó a pensar en sitios donde poder refugiarse y gente a la que poder pedir ayuda. Si la policía no había hecho pública su búsqueda y captura la gente no tenía por qué sospechar. Podía simplemente fingir que había perdido su DP y necesitaba ayuda. El problema era hacer una lista suficientemente larga como para que no pudieran controlarlos a todos, así al elegir aleatoriamente alguien, la policía no estaría allí. Decidió hacer una lista conjunta, de personas y lugares, para que fuera más larga. Entonces tomó conciencia de que la gente la miraba un poco rara, en Washington 7 no era común ver a alguien pensativo en la calle. Lo poco que se andaba en la ciudad era para ir a sitios cercanos, para cualquier distancia mínimamente larga todo el mundo cogía el subterráneo. Sin duda lo mejor que podía hacer era decidirse rápido. En un momento hizo una lista con 10 componentes, 6 personas y 4 lugares, las personas eran sobre todo compañeros de la escuela. Era demasiado corta. El problema era también memorizar la lista, con el correspondiente orden para luego saber que salía. Siguió pensando. Comenzó a añadir personas con las que tenía menos trato, sitios que le eran de muy poca utilidad, como el ayuntamiento. "Bueno, cuanto más larga mejor", pensó,  y continuó pensando. Al final tenía 32 items. 20 personas entre las que había compañeros, estudiantes y vecinos, y 12 lugares como su casa, el ayuntamiento o la Escuela. Pensó: "32 es un número redondo, es una potencia de dos". Si lanzaba la moneda cinco veces obtendría un número binario de cinco cifras, que podía transformar a un número entre el 0 y el 31. "Mis conocimientos de computación clásica son aún bastante útiles", pensó mientras sonreía. Dedicó aún un tiempo a memorizar la lista de forma ordenada.

Lanzó la moneda, "cara-cara-cara-cruz-cruz ", en binario sería 00011, es decir el número 3. Correspondía a la Escuela de Spintrónica. "Mierda", pensó, la Escuela era el último lugar al que ir, era donde la habían estado esperando. No debería haber hecho la lista tan extensa. Tendría que sacarla de la lista y volver a tirar. Eso ya empezaba a complicarlo todo, si empezaba a decidir por su cuenta la aleatoriedad no la protegería.

- ¿Se encuentra usted bien? -Le preguntó un chico.-

Julia se quedó un momento parada. Estaba empezando a llamar demasiado la atención. Tenía que moverse y rápido. Entonces se le ocurrió una idea.

- Sí. Gracias. Estaba pensando en una cuestión. ¿Te puedo hacer una pregunta?

- Eh, claro. Dígame - Dijo el chico claramente confundido.-

- Es por una cuestión científica. ¿Puedes decirme un número entre el 0 y el 31?

El chico se quedó parado, sin duda no esperaba una pregunta como esa. Se veía que tampoco tenía mucha formación.

- No sé. ¿El tres? -Respondió.-

Julia se estremeció. La probabilidad de que saliera dos veces el 3 era, al principio, menor de 1 entre 1000. Si los agentes de AT eran capaces de deducir la lista entera era muy probable que ese sitio lo descartasen por improbable, ya que sabrían que no lo decidiría con un sólo acierto. Además, ella estaba a punto de no ir cuando el chico la interrumpió, eso no lo podían prever. Estaba decidido, tenía que ir a la Escuela. Por otra parte, si no habían arrasado con todo todavía podía quedar algo de utilidad.

- ¿Puedo pedirte otro favor, chico? -Preguntó.-

- Sí, claro. Lo que quiera.

- ¿Puedes decirme dónde está el ayuntamiento? -Preguntar por la Escuela hubiera sido demasiado evidente.-

Cuando hubo recibido las indicaciones se cubrió parcialmente la cara con el pañuelo que llevaba en el cuello y comenzó a caminar. No tenía mucha prisa. Era mejor esperar a que los alumnos salieran de clase para poder entrar sin llamar mucho la atención, así que sacó la moneda y comenzó a andar erráticamente en esa dirección.



Entrar en la Escuela no fue demasiado difícil. Había más de 3000 alumnos matriculados ese año, y al medio día había cambio de turno. Era imposible controlar la entrada y salida de tanta gente. Julia no tuvo demasiado problema en cruzar la puerta y entrar mezclada entre los alumnos. Una vez dentro no supo muy bien qué hacer.  Su laboratorio era sin duda el primer sitio que habrían desvalijado, seguido por su despacho. Era prácticamente imposible que hubieran dejado nada, ya que al tener su mapa cerebral sabían perfectamente todo lo que guardaba y dónde. Lo más seguro sería pedir ayuda a algún compañero que no estuviera implicado. Era una apuesta arriesgada, ya que no sabía si habían anunciado ya que la estaban persiguiendo, pero tampoco tenía muchas más opciones.  Pensó en todos los compañeros con los que tenía algún trato y que no pertenecían, que ella supiera, a la FLC. Salieron diez, incluyendo algunos más que dudosos. Decidió, al igual que había hecho antes, en dejar la decisión al azar. Hasta ahora había funcionado, más o menos. Estaba empezando a calcular las combinaciones cuando la interrumpieron.

- Perdón, ¿Profesora Anderson?

Julia se volvió, la habían reconocido y no tenía sentido oponerse. Al volverse vio a un joven, sabía que lo conocía pero no sabía muy bien de qué.

- Sí. -Dijo intentando parecer tranquila.- ¿Qué desea?

- Soy Charles, el nuevo profesor del Departamento de Dispositivos Personales. - Julia asintió, era cierto que lo conocía aunque al no ser de su departamento no lo recordaba.- Necesitaría hacerle unas preguntas. ¿Puede venir a mi laboratorio?

Julia lo pensó por un momento. Podía ser una trampa, una manera de capturarla sin llamar demasiado la atención. También podía ser verdad, no era extraño que un joven profesor quisiera hablar con la decana de la Escuela, aunque lo normal era hacerlo en su despacho. Al final decidió que el riesgo era aceptable.

- Por supuesto. -Respondió.-

Se dirigieron hacia el laboratorio del profesor, que estaba en la tercera planta. Julia intentó taparse la cara con el pañuelo todo lo posible sin llamar la atención. Por suerte, en la facultad había tanta gente que incluso los ordenadores cuánticos de AT tardarían un tiempo en revisar todas las bases de datos. "Hubo un tiempo en que para revisar una base de datos había que revisar los datos uno a uno y se tardaba mucho más tiempo", pensó, "ojalá fuera entonces, no podrían descubrirme tan rápido". Tenía siempre sentimientos contradictorios con la spintrónica y la computación cuántica en general. "Es una gran técnica que cayó en manos equivocadas", solía decir a sus mejores amigos, "por eso tenemos que romper el monopolio".

Una vez llegaron al laboratorio entraron y el joven profesor cerró la puerta. No había nadie más. Era normal que los profesores más jóvenes trabajaran solos, en cualquier caso.

- ¿Le apetece una taza de té? - Preguntó Charles.-

- Claro. -Respondió Julia. -

Charles cogió una taza, la llenó de agua y le introdujo una bolsita de té. Se lo ofreció a Julia.

- Muchas gracias. -Dijo esta. -

Entonces miró el laboratorio. Estaba bastante desordenado, cosa normal entre los profesores. No había nada de luz natural, cosa normal entre los profesores más jóvenes.  Encima de un estante había un DP a medio desmontar. Incluso para los profesores eso constituía una violación de las patentes de AT, pero también era algo muy común. Era inútil ponerle freno a la curiosidad innata de los científicos. 

- No debería haber venido a la universidad, Profesora Anderson. La andan buscando.

Julia se estremeció. Parecía que sí habían anunciado que la buscaban.

- ¿Quién? -Respondió, aunque sabía muy bien de quien se trataba.-

- No se haga la tonta conmigo. -Respondió el joven.- Sabe muy bien de que le hablo. Esta mañana llegó una circular diciendo que cualquiera que la viera tenía que comunicárselo a la policía. Es usted una rebelde.

Julia respiró hondo. Estaba claro que no podía engañarlo, él lo sabía. Sin embargo si fuera de la policía o simpatizara con AT ya la habría denunciado, parecía más bien que quería conseguir algo. Todavía tenía alguna oportunidad.

- ¿Y por qué no me ha denunciado? Si me encubre se convierte usted en cómplice.
Charles se quedó pensativo por un momento. Parecía no impresionarle mucho la situación.

- Veo que lo ha hecho usted muy bien, no la han pillado en toda la mañana. A pesar de tener su mapa cerebral.

Julia no supo qué decir. Cualquier excusa era inútil, si la habían pillado no había nada que hacer. Miró a su alrededor buscando una excusa, algo que decir. Todo era inútil. En un momento se podía ver esposada y camino a la Tierra, donde sería juzgada y condenada. Entonces comprendió algo que lo cambiaba todo. ¿Cómo podía Charles saber que tenían su mapa cerebral? Eso no es algo que se anuncie en una circular. Sólo había una manera.

- No me va a denunciar. -Le dijo.- Es usted uno de los nuestros.

- Es usted muy inteligente, profesora. -Respondió el joven.- Por suerte trabajamos en células independientes y no me conocía, si no habría ido a la cárcel junto con los otros tres profesores.

A Julia no le gustó oírlo, aunque ya se lo había imaginado. Los otros profesores de la FLC habían sido capturados, lo otros que ella conocía, claro. Era evidente que lo habían deducido de su mapa cerebral y no habían sido avisados a tiempo. ¿Qué podía hacer ahora? Tampoco estaba claro si podía confiar o no en Charles. A lo mejor todo esto era una estrategia, una manera de infiltrarse en la FLC. Lo único que podía hacer era seguir con el juego.

- ¿Y qué podemos hacer ahora? -Le preguntó. -

- Bueno. Yo no estoy muy alto en la cadena de la FLC. De hecho hace sólo un par de meses que colaboro con ustedes. Suficiente, imagino, para recibir un aviso sobre usted y su situación. Por otro lado, creo que la puedo ayudar. - Sacó un DP de un cajón.- Este es un dispositivo personal limpio, le ayudará a crear una nueva identidad.

Julia lo miró escéptica. Parecía todo una trampa. Si llevaba tan poco tiempo en la asociación era muy extraño que le hubieran dado un DP limpio. No se producían con tanta facilidad. Le hubiera gustado preguntarle más cosas, pero le daba miedo saber. Todo lo que sabía hasta ese día había condenado a muchos de sus amigos. Ya no quería saber nada más sobre la organización. Prefería salir de ella para siempre a seguir poniendo en peligro a sus amigos.

- La veo escéptica. Imagino que se pregunta de dónde ha salido el dispositivo. Es de fabricación propia, lo hice yo. Gracias a usted, desde luego.

Julia no se encontraba nada bien. Empezaba a dolerle la cabeza y a tener náuseas. Demasiadas emociones para un día. No entendía lo que Charles le decía.

- Déjeme explicarme - continuó-, usted o alguien cercano a usted difundió hace unos cinco años unos informes sobre spintrónica en la red de la Escuela. Fueron eliminados rápidamente por AT de la base de datos, pero yo conseguí guardar una copia a tiempo. Por eso me interesé en trabajar en la Escuela, aprendí más de esos informes que de todo el tiempo que pasé aquí estudiando. Usted me proporcionó el conocimiento que se me negaba.

Julia recordaba esa operación. Había sido un fracaso. Intentaron difundir los apuntes con todo lo que sabían sobre spintrónica a todos los alumnos, mediante la Red de la escuela. No duraron ni cinco minutos. Era impensable que alguien los hubiera copiado.

- Desde entonces trabajo en esto. Creo dispositivos y hace unos meses contacté con uno de los suyos. Me dijo que si era verdad que podía fabricar estas cosas les sería muy útil.

"Es un genio, o un infiltrado", pensó Julia. Alguien que consiguiera fabricar una copia de un DP a partir de ese conocimiento tan teórico tenía que ser un genio, o un mentiroso. Por un momento sintió que le fallaban las piernas, y se sentó.

- Están en mi cabeza, Charles. -Dijo al fin.- No sé si eres un mentiroso o un genio, pero no hay mucho que hacer. Si trabajas para AT mejor detenme ahora, porque no te diré nada más de lo que ya sabéis. Si no lo haces, olvídame. Aunque me crees una nueva identidad no creo que pueda eludirles eternamente. Los he esquivado gracias al azar, pero sabrán en todo momento lo que voy a hacer. No puedo seguir así.

- Hay una manera de librarse de esto, Julia. -Su voz parecía sincera.- Hace mucho tiempo, cuando la gente quería no ser predicha mediante los mapas cerebrales usaban un truco. Tienes que tener una experiencia intensa y nueva, algo que cambie tu cerebro para siempre.
Julia conocía el método, se usaba desde hace años. Deportes de riesgo, drogas o tortura eran métodos habituales para cambiar el cerebro de una manera apreciable. Hacía muchos años que no se recurría a medidas tan drásticas.

- ¿Y qué podemos hacer, Charles? ¿Salto por la ventana?

- No es necesario, profesora. Cualquier cosa que no haya hecho antes valdrá. Las drogas eran muy comunes, o tener relaciones con alguien más joven que usted.  -Al decir esto no pudo evitar sonreír.-
Julia no pudo evitar sentirse alagada. No era el momento, de eso no había duda, pero la halagaba en cualquier caso.

- Créeme, hijo, que eso lo he hecho demasiadas veces. - Respondió.- Y no me gustan las drogas. Además, no me siento bien.

- Bueno, profesora. Dejaremos las relaciones para otro momento, pero las drogas son una buena opción. Sabía que no las tomaría, Tom me advirtió, pero es la mejor solución.
Julia intentó levantarse, pero no pudo. El nombre de Tom la golpeó como una maza. Por un momento se movió convulsivamente.

- ¿Qué tienes que ver con Tom? - Dijo balbuceando.- Y no pienso tomar drogas.

- Ya lo sabrá a su debido tiempo. - Respondió Charles.- Y en cuanto a las drogas, ya le he dicho que es la mejor opción. No hace falta que se las tome, porque ya lo ha hecho. -Dicho esto señaló la taza de té.-
Julia entonces comprendió. La habitación pareció hacerse enorme. Intentó maldecirlo, pero ninguna palabra salió de su boca. Parecía como si pudiera volar. Escuchaba aún a Charles hablar, pero era como si estuviera en otro mundo, muy lejos de allí. Ella ya se había ido, iba a explorar rincones de su cerebro que ni sabía que existían. Sin duda cuando volviera no sería la misma persona.



Julia se despertó. Estaba en una cama, en una habitación oscura y con la ropa puesta. Miró alrededor desconcertada, no recordaba mucho de lo que había pasado. Conversaba con Charles, se sintió rara y perdió el conocimiento. Quizás la habían capturado, aunque la cama era demasiado cómoda para tratarse de una celda.

- Luz. -Dijo y la luz se encendió. -

Al principio le costó acostumbrarse. Parecía más sensible a la luz de lo habitual. Entonces lo recordó, drogas, Charles la había drogado. Debía aún tener las pupilas algo dilatadas.

- Un poco menos de luz. - La intensidad de la luz bajó.-

Por fin pudo ver donde estaba. Parecía una habitación de hotel. Al lado de la cama había una mesita y en ella había una botella metálica y un dispositivo personal spintrónico. Al ver la botella se dio cuenta de lo sedienta que estaba. La abrió y la olió, parecía agua. Estaba tan sedienta que tuvo que bebérsela pese a sus dudas. Luego cogió el DP. Al tocarlo este se activó y proyectó un holograma. Era Tom.

- Hola Julia. -Comenzó el holograma.- Perdona el mal rato, Charles me ha dicho que te drogó. No lo teníamos previsto, pero creo que fue una buena decisión. No podía permitir que siguieras siendo tan predecible para la policía, aunque debo reconocer que lo hiciste muy bien. Nadie se esperaba que fueras a la Escuela. Ahora estás a salvo, entre la experiencia nueva de las drogas y todo lo que ha sucedido, que la policía no sabe, no podrán seguirte más. Se puede decir que eres una nueva persona. -Hizo una pequeña pausa.- Según parece hacía tiempo que te seguían, pero esperaron al reconocimiento médico para poder hacerte el mapa cerebral. La organización está patas arriba. Han detenido a al menos cinco compañeros.

Julia se sentía fatal. Sabía que no era responsable de lo que hubieran obtenido de su cerebro, pero no lo podía evitar.

- Esto lo ha cambiado todo. Tenemos que cambiar de estrategia. Hacía tiempo que entre las organizaciones de todas las colonias estábamos pensando en un cambio táctico. La difusión de conocimientos no ha resultado tan útil como esperábamos. -Julia sabía que tenía razón, pero no le gustaba ninguna alternativa. Siempre había sido la más pacifista de la cúpula de la organización.- Tienes que reunirte conmigo y te llevaré a un lugar seguro. Este DP simula totalmente a uno auténtico, tiene una identidad falsa para ti y te permitirá pagar el hotel, usar el transporte o comunicarte. Es totalmente seguro, lo fabricó Charles. El chico es un genio. Cuando estés lista dile que te muestre el punto de encuentro y ve allí. Imagino que todavía puedes pensar que esto es una trampa y que no soy el verdadero Tom. -Ciertamente lo pensaba.- Sólo te diré que siento mucho lo que te dije la última vez que nos vimos. No era verdad y los dos lo sabemos. Pregúntale también al DP por tu nueva identidad, saldrás de dudas.

"Bueno, o es él o también le han espiado el cerebro", pensó. En cualquier caso, ya estaba cansada de huir. Su vida entera estaba marcada por el miedo a ser descubierta. Y tenía razón el Tom del holograma, la difusión de conocimientos no estaba resultando tan bien como habían esperado. 

Tampoco tenía muchas más opciones.

- DP, dime mi identidad.

- Ellen Ripley, 43 años, soltera, maestra, vive en la calle 54 de Washington 7.

No pudo evitar reírse. Ellen Ripley era la protagonista de una película prehistórica, o prespintrónica como preferían decir, que Tom y ella habían visto juntos. Les encantó por lo simple y emocionante que era. Incluso era bidimensional y tuvieron que proyectarla en una pared, lo que le daba un toque bohemio. No había duda de que Tom estaba detrás de todo esto.

Se levantó y se sintió mareada. Aún le duraba la resaca de las drogas. Aún así decidio no a esperar a encontrarse mejor. Tenía demasiadas ganas de terminar con todo esto. Cogió el DP y le preguntó.

- DP, muéstrame el punto de encuentro.

Un mapa se proyectó en el aire y le mostró la ciudad. Había un punto indicando donde se encontraba ella y otro en el punto de encuentro. Estaba totalmente fuera del centro. Al menos dos horas andando desde la última salida del subterráneo. Bajó a la recepción del hotel y se dirigió al mostrador.

- Quiero dejar mi habitación. -Dijo poniendo el DP falso sobre el mostrador. -

- Claro, señorita Rippley. -Respondió el mostrador, Julia tuvo que contenerse la risa.-  Active el modo de pago.

Julia puso el dedo en el DP y se efectuó el pago. Parecía no haber ningún problema.

- ¿Me puede decir dónde está la entrada al subterráneo más cercana, por favor?

- Claro. -Respondió la misma voz. Se proyectó un mapa que indicaba que la entrada estaba a menos de cincuenta metros.-

Julia se puso en camino. Si el DP había servido para pagar el hotel igualmente le debería dejar entrar en el subterráneo. Al menos parecía menos arriesgado que andar durante horas por la ciudad. Cuando llegó a la entrada se subió un poco el pañuelo del cuello y bajó en el ascensor gravitatorio. No era hora punta y no había demasiada gente. Quizás hubiera sido más prudente esperar al medio día, pero ya no tenía paciencia.

Pasó por el control sin ningún problema. Al llegar a los andenes no había ni veinte personas allí. Era el sitio ideal para que la capturaran. Por suerte tampoco había policía. Indico a su DP el destino y le calculó la ruta. No tuvo que esperar ni un minuto cuando el primer vagón que debía tomar pasó flotando. Lo tomó y en menos de cinco minutos ya estaba en su destino. Allí cambió de vagón y se dirigió a la estación de destino. En menos de 20 minutos ya había cruzado la ciudad. No había señal alguna de que la hubieran detectado. Salió del subterráneo y se puso a caminar en dirección al punto de encuentro.

Caminó cerca de dos horas. Esta parte de la ciudad era totalmente desconocida para ella y le daba bastante miedo. Progresivamente, los edificios de Washington 7 fueron degenerando en casas pequeñas y luego en chabolas. A medida que avanzaba había más gente en las calles, niños corriendo, familias enteras e incluso animales de compañía como perros, algo impensable en la ciudad. También se veía gente sentada en las aceras, tardó un tiempo en asimilar que estaban pidiendo comida. Nunca había visto nada semejante. En la ciudad vivían sin ser conscientes de la situación de la periferia, y eso que estaba a escasas dos horas. Ni ella, ni nadie de su entorno podían imaginar que tan cerca había gente pasando hambre. Hambre de verdad. ¿Qué habrá aún más allá?, se preguntó. Ahora sí que sintió que su lucha era inútil. Llevaba muchos años intentando compartir el conocimiento con los colonos, spintrónica, electrónica, historia. Sin embargo, ella misma no sabía lo que pasaba a unos kilómetros de su casa. Lo que más le sorprendía era que mucha gente parecía feliz. Era evidente que ellos desconocían de la ciudad casi lo mismo que ella de la periferia. No sabían como vivía la gente de la ciudad, con sus comodidades. Si lo supieran es muy probable que se rebelaran, pero no lo hacían. Eran dos mundos unidos geográficamente pero parecía que estuvieran a millones de kilómetros de distancia.
Entonces los vio. Había un hombre y una mujer que estaban igual de fuera de lugar que ella, y la estaban siguiendo. No cabía duda, eran policías. No seguían ningún dispositivo, así que tenían ya que saber que su mapa cerebral no les era útil. Simplemente la debían haber detectado en el subterráneo, o alguien la había visto y delatado. La cuestión es que estaban muy cerca de ella. Sin disimular sacó su DP del bolsillo y le ordenó sacar el mapa. Estaba a unos 300 metros del punto de encuentro, detrás de unas chabolas. Había que darse prisa, y ella no era demasiado deportista.

Sin dudarlo echó a correr. Ya no valían ni estrategias, ni azar, ni disimulo, sólo si conseguía llegar al punto de encuentro antes de que la pillaran conseguiría librarse. Esperaba que Tom controlara su posición mediante el DP y estuviera allí esperándola. Miró atrás y vio a la pareja de policía correr detrás de ella. Por suerte los había pillado desprevenidos y había conseguido ganar unos metros. Giró siguiendo las indicaciones que había visto anteriormente en el mapa. Al girar vio que se acababan las chabolas, el punto de encuentro estaba en un solar vacío y poco después comenzaba el bosque. Nunca había estado en él, los colonos no eran muy aficionados a una naturaleza que ni siquiera era autóctona del planeta. Tom no se veía por ninguna parte. Volvió a mirar atrás y allí estaban los policías, a escasos 50 metros de ella. No sabía qué hacer, estaba empezando a no poder respirar y si Tom no estaba allí no tenía escapatoria. Finalmente, decidió dirigirse hacia los árboles, era imposible que llegara antes de que la alcanzaran, pero no iba a rendirse. "Al menos tendrán que correr", se dijo a sí misma.

Corrió todo lo deprisa que pudo, hasta la extenuación. Cuando ya no pudo más, muy lejos aún del bosque, paró y se derrumbó en el suelo. No había escapatoria posible. Ya le parecía raro que aún no la hubieran atrapado. "Estoy en mejor forma de lo que pensaba", se dijo a si misma. Sin embargo, al mirar a los policías comprendió que su escapada poco o nada tenía que ver con sus facultades físicas. Lo que vio era difícil de creer, incluso para ella, que estaba al día de los más recientes avances tecnológicos. Los policías no podían avanzar hacia ella porque estaban a más de un metro sobre el suelo, levitando. Julia nunca había visto nada semejante, bueno, los vagones del subterráneo levitaban y los ascensores también, pero no las personas. Más raro aún era que lo hicieran en contra de su voluntad. Los dos policías tampoco parecían creerse lo que les pasaba, hacían aspavientos e intentaban de todas formas volver al suelo. Era una imagen cómica.

De repente, fue Julia la que empezó a levitar. Se levantó del suelo despacio pero a un ritmo constante, y no se paró a un metro del suelo como los policías. Siguió subiendo de manera continua. Entonces miró al cielo y la vio, una pequeña aeronave se encontraba estática sobre ella. Sin duda tenía tecnología gravitatoria que le permitía controlar cuerpos a cierta distancia. Tampoco había duda de que ahora la querían a ella. No podía resistirse aunque quisiera, no sabia cómo. Estaba claro que su destino era la aeronave y era inevitable.

Cuando llegó a la aeronave entró por una especie de escotilla que tenía en la parte inferior. Entró con suavidad y la dejaron caer cuando estaba a unos 20 centímetros del suelo. Entonces miró a su alrededor, estaba en una especie de sala de máquinas, con monitores y dispositivos de control. En uno de los controles se encontraba el responsable de que ahora estuviera allí. Era Charles.

- Perdone profesora por la rudeza del transporte. -Dijo sonriente.- Comprenderá que era peligroso dejarnos ver por la superficie. -Le dio a un botón y se cerró la escotilla. - Hay alguien que quiere hablar con usted.

Se abrió la puerta de arriba. Mediante unas escaleras de mano Julia cruzó a otra sala más grande. "Curioso que puedan elevarme a decenas de metros de distancia y aquí se usen escaleras". En la sala había un hombre esperándola. Era Tom.

- Hola Julia. Me tenías muy preocupado.

Julia no sabía muy bien qué decir. Hacía muchos años que no lo veía, pero seguía siendo igual de familiar para ella que antes. Era lo único familiar entre tantas cosas extrañas.

- Hola Tom. Me alegro de verte. ¿Te has comprado una aeronave? Veo que te va bien la vida.
Tom sonrió, seguía siendo la Julia que conocía.

- Bueno, veo que conservas el mismo humor irónico de siempre. Veo también que ya conoces a Charles, nuestro nuevo fichaje. - Le hizo un gesto.- Deberíamos ir saliendo ya, Charles, estamos llamando demasiado la atención.

- A sus órdenes, mi capitán. -Dijo este con tono burlón, y se fue. -

La aeronave comenzó a moverse lentamente, o eso parecía. No se notaba la aceleración y la gravedad se mantenía constante todo el tiempo.

- ¿Qué pasa Tom? ¿Desde cuando tenemos naves y hacemos a la gente volar?
Tom respiró hondo. Había mucho que explicar. Por suerte tenían todo el tiempo del mundo.

- Esta guerra está cambiando Julia. Llevamos ya años intentando difundir la historia de la humanidad, creando dispositivos libres del monopolio de AT, enseñando spintrónica, y no hemos conseguido mucho. Has visto como vive la gente en la periferia de la ciudad, eso no es nada con lo que pasa en otras colonias, en las minas, en los campos de cereales. Tienen mutantes por todas partes trabajando como esclavos. Auténticos seres humanos diseñados exclusivamente para ser explotados.

Julia asintió, sabía lo de los mutantes y sabía que había pobreza. Lo sabía, pero no lo había visto nunca.

- Además la lucha con AT es imposible. Es una organización enorme. Un entramado laberíntico de burocracia. Al final siempre terminan pagando los  funcionarios. Funcionarios que realmente no tienen responsabilidad sobre lo que está pasando. Además, la gente es muy reacia a salir del monopolio, los que viven bien no quieren saber la verdadera historia de las colonias, ni les importa la gente que no vive tan bien.

- Sabes que yo no soy tan pesimista, -le interrumpió, aunque en el fondo sabía que tenía bastante razón. 

- Poco a poco se van logrando grandes cosas.

- Bueno, esto es demasiado "poco a poco". Por eso hace un par de años decidimos cambiar un el rumbo y robamos algo de tecnología gravitatoria de AT. Esta nave fue nuestro primer prototipo. Ahora podemos viajar de manera autónoma de una colonia a otra, o a la Tierra. Podemos cambiar a una estrategia algo más agresiva.

Julia suspiró. Por eso se pelearon hace ya tantos años, Tom no entendía que la violencia terminaría por engendrar más violencia. Era muy idealista y tenía buen corazón, pero tendía a ser demasiado agresivo.

- ¿Y qué vais a hacer? ¿Eh? ¿Atacar las naves de AT? - Julia estaba demasiado excitada. Demasiadas emociones para un sólo día.- No contéis conmigo, ni con mi grupo. Seguro que las demás colonias están de acuerdo.

- Todas han aceptado ya, Julia. Tú eras la última que tenía que dar el visto bueno. Además, me temo que ya no podrás seguir dirigiendo la FLC en la Colonia 7. Eres demasiado famosa.
Julia enfureció. Locos. Todos se habían vuelto locos.

- ¿Y por qué nadie me consultó? -Preguntó. - ¿Le preguntaste a todos los demás antes que a mi?

- Se te iba a consultar ahora, -dijo Tom más calmado- pero sabía que te opondrías. Por eso consulté antes a los demás. No te pienses que vamos a empezar una guerra, Julia, es todo mucho más sutil.  Deja que te lo explique.

- ¡No! -Gritó.- Ya he experimentado el riesgo de saber más de la cuenta. Cuanto menos sepa mejor. Lo único que quiero es que me busquéis una nueva identidad en otra colonia, donde pueda estar tranquila y dejar la vida de guerrillera. Prefiero no enterarme de nada más.

Tom la miró comprensivo. Era su decisión y tenía que respetarla, aunque significara no volver a verla nunca.

- Como prefieras, ponte cómoda. Sabía que ibas a reaccionar así y lo habíamos preparado. Tienen una identidad nueva para ti. No la conozco ni siquiera yo, así si me capturan no podrán descubrirte.
Julia lo miró sorprendida. ¿Cómo sabía lo que iba a pedirle?

- No me mires así. -continuó Tom.- Se puede conocer a una persona sin  necesidad de un mapa cerebral.